La apostasía es el lento proceso mediante el cual, las personas se apartan de la fe que alguna vez profesaron. La particularidad de la apostasía -y que la hace tan peligrosa-, es que se da dentro del seno de la iglesia (Judas vs. 4, 12). El propósito de la carta de Judas: exhortarnos a defender la verdad (Judas v. 3); darnos herramientas para que podamos descubrir a los mentirosos. Judas describe a esos hombres para que sepamos reconocerlos. (Judas vs. 4, 8, 10, 11, 12, 14, 16, 19).

La apostasía es el lento proceso mediante el cual las personas se apartan de la fe que alguna vez profesaron.

Tomando el lenguaje de la parábola del sembrador: son personas que oyen la Palabra, la reciben con gozo, “creen” por poco tiempo, pero luego, sea por la acción del diablo, la persecución, o los afanes, se apartan. Ellos han recibido la palabra escrita, pero no la palabra viva; la semilla, pero no el fruto. La luz, pero no la vida.

 

Pocos años antes de la redacción de esta carta de Judas, Pedro escribió: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras” (2da. Pedro 2:1).

¡Cuando Judas escribió su carta, la apostasía anunciada por Pedro, ya se había infiltrado en muchas iglesias!

Pocos años antes de la redacción de esta carta, Pablo escribió: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1era. Timoteo 4:1).

 Cuando Judas escribió su carta, la apostasía profetizada por Pablo ya se había infiltrado en muchas iglesias.

La apostasía es el lento proceso mediante el cual las personas se apartan de la fe que alguna vez profesaron.

La apostasía es muy, muy dañina porque es un mal que se da dentro del seno de la iglesia. (Vs. 4,12).

 

Si les muestro un chopp, ¿en qué piensan? En cerveza. ¿Un pocillo? Café. ¿Una taza? Té. ¿Un vaso de misericordia? ¡En un creyente! En Romanos 9:23, Pablo describe a los creyentes como “vasos de misericordia”.

¡Porque en toda la epístola, Pablo nos ha mostrado que aunque merecemos muerte, ira, y condenación, por causa de nuestros pecados, Dios nos ha dado vida, nos ha amado, y declarado justos, por la fe en Jesucristo!

Aquí vemos el impacto espiritual que las misericordias de Dios, debería producir en los vasos de misericordia.

Comienza por considerar la actitud del creyente para con Dios (Romanos 12:1-2) los hermanos (Romanos 12:3-16) y el prójimo (Romanos 12:17-21).

Pablo dedicó 11 capítulos para enseñarnos que Dios nos ha dado todo en Cristo; ahora nos insta a darle todo a Él.

¡La forma correcta de responder a la misericordia de Dios, es entregarle todo nuestro ser en sacrificio!

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