“La Inmutabilidad de Dios”, Psr. Sergio Suárez

Lo que vamos a ver en el día de hoy es una de las excelencias que distinguen al Creador de todas sus criaturas. Dios es el mismo perpetuamente. No está sujeto a cambio alguno en su ser, atributos o determinaciones.

Deuteronomio 32:4“El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.”

Dios es comparable a una roca que permanece inconmovible cuando un océano entero que lo rodea fluctúa continuamente. Aunque todas las criaturas estén sujetas a cambios, Dios es inmutable.

Definición: Inmutabilidad es la perfección divina por la cual Dios no puede comerciar su naturaleza ni su conducta.

Todo aquello que cambia, pierde algo que tenía o adquiere algo que no tenía. Dios es puro en su ser, sin límites ni composición, por tanto no puede perder nada de lo que tiene, ya que quedaría limitado. Tampoco puede adquirir algo nuevo.

Dios no tuvo necesidad de que nadie lo hiciese porque siempre estuvo allí. Existe siempre y nunca cambia.

Dios no envejece. Su vida no crece ni mengua, no adquiere nuevos poderes, no pierde lo que alguna vez tuvo. No madura ni se desarrolla, no aumenta en sabiduría ni en fuerza. No se debilita con el paso del tiempo, no puede experimentar un cambio para bien.

La diferencia primera y principal entre el Creador y sus criaturas es que las criaturas son mutables y su naturaleza admite cambios. Mientras que Dios es inmutable y jamás deja de ser lo que es.

Santiago 1:17 “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

“Padre de las luces” era un antiguo título judío para Dios, aludiendo a Él como Creador. Como el gran dador de la luz, en la forma del sol, de la luna y de las estrellas. (Génesis 1:14-19)

Estas fuentes de luz, las cuales a pesar de lo espléndidas que son, pueden no obstante variar y con el tiempo desvanecer. Por el contrario, el carácter, el poder, la sabiduría y el amor de Dios no tienen sobra de variación alguna.

Malaquías 3:6 “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.”

Los cuerpos celestes que Dios creó tienen varias fases de movimientos y rotación cambiando de hora en hora y variando en intensidad. Sin embargo, Dios es inmutable.

Decir que Dios es inmutable equivale a afirmar que Él nunca difiere de sí mismo. Dios no puede cambiar para mejorar. Puesto que es perfectamente santo nunca ha sido menos santo de lo que es y ha sido siempre.

Dios es Dios y no otro ser. El ser que pueda sufrir el más ligero grado de cambio no será ni auto existente ni autosuficiente, ni eterno, por tanto, no sería Dios.

Este atributo de Dios aparece en su belleza más perfecta cuando se la contrasta con la mutabilidad del hombre. Todo cuanto Dios es, lo ha sido siempre y todo lo que Él ha sido siempre es y será para siempre. Nada que Dios haya dicho jamás acerca de sí mismo será modificado. 

DIOS ES EL MISMO PERPETUAMENTE

 Salmo 102:25-27  “Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.”

La palabra traducida “Fundaste” hace referencia a poner los cimientos, establecer las bases para construir.

La frase “Obra de tus manos” significa que son el producto de trabajo de las manos del Señor. Otra versión (NTV): “Hace mucho tiempo echaste los cimientos de la tierra y con tus manos formaste los cielos (…)”.

“Ellos perecerán”, es decir, dejarán de existir. En contraste, “Mas tu” denota el estar de pie, seguir existiendo.

Mientras que las vestiduras “Envejecerán”, es decir, se deterioraran, como ropa vieja, fuera de uso; Dios sigue siendo el mismo. “(…) Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.” Podemos ver otras referencias donde se desarrolla la misma idea: “Dios es eternamente” (Salmo 93:2), “Rey eterno” (Jeremías 10:10); “El único que tiene inmortalidad” (1 Timoteo 6:16) y “Yo el primero dice Dios, yo también el postrero” (Isaías 48:12)

Dios existe para siempre y nunca cambia. ¡Cuánta paz trae al corazón del cristiano al darse cuenta de que nuestro Dios, nuestro Padre celestial, nunca difiere de sí mismo! ¡Qué paz debe traer que en cualquier circunstancia que nos rodea, cualquiera fuera el horario o el día, no necesitamos preguntarnos si lo vamos a encontrar o si va a estar de buen humor para atendernos! Él no tiene horarios, no aparta momentos donde no quiere ver a nadie.

Él tampoco cambia su pensamiento. Hoy, en este momento siente hacia sus criaturas, hacia los niños, los enfermos, los que han caído, los pecadores, lo mismo que sentía cuando envió a su Hijo unigénito al mundo para que muriera por la humanidad (Romanos 8:34).

DIOS ES INMUTABLE EN SUS ATRIBUTOS

Definición de atributo: cualidades inherentes a Dios, distintos de su sustancia, nos ayudan a analizarlo y a tener una visión más clara de su constitución.

Gracias a sus atributos llegamos a comprender que Dios existe y actúa. Cualquiera que fuesen los atributos de Dios, desde antes que fuese el universo creado hasta hoy, siguen siendo exactamente los mismos, y así, permanecerán para siempre.

Su poder es indestructible, su sabiduría irreducible y su santidad inmarcesible.

Isaías 57:15 “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, Y cuyo nombre es el Santo…”

DIOS ES INMUTABLE EN SU PALABRA

Nosotros muchas veces pensamos cosas de las cuales después debemos retractarnos, puntos de vista que cambian, incluso muchas veces no podemos sostener lo que dijimos.

Pero no es así con la Palabra de Dios.

1 Pedro 1:23-25 “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”

 Isaías 40:6-8 “Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”

La Palabra de Dios permanece para siempre, no hay circunstancias que le obliguen a retirarla.

Salmo 119:89 Para siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos.

Salmo 119:151 Cercano estás tú, oh Jehová, Y todos tus mandamientos son verdad.

La palabra traducida “verdad” en el Salmo encierra la idea de estabilidad. Entonces cuando leemos la Biblia tenemos que recordar que Dios sigue fiel a sus promesas, demandas, declaraciones de propósitos, palabras de advertencias. La verdad de Dios, su Palabra, no se trata de reliquias de la época pasada sino de una revelación enteramente válida del pensamiento de Dios para su pueblo por todas las generaciones.  Entonces ¿qué debemos utilizar en nuestra vida? Su Palabra. Debemos utilizar nuestra vida en vivir la verdad de Dios.

Salmo 119

  • 1 “Súper felices los que andan y guardan…” ¡Qué podamos hacer como el salmista!
  • 5-16 “Meditaré, consideraré, me regocijaré.”.
  • 30-31 “escogí, me apegué”
  • 35 “mi vida entera entregada a conocerte”

Salmo 33:11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

El consejo del Señor no cambia.

La gente puede amarte y después odiarte. La multitud gritó: “somos hijos de Dios” pero no tardó mucho en gritar “Crucifícale, crucifícale”.

DIOS ES INMUTABLE EN SU PROPÓSITO, JAMÁS CAMBIA 

Job 23:13-15 “Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. El, pues, acabará lo que ha determinado de mí; Y muchas cosas como estas hay en él. Por lo cual yo me espanto en su presencia; Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.”

En esto percibimos la distancia entre sus criaturas y el Creador. Nada, a parte de su voluntad y el poder sustentador de Dios impide nuestra aniquilación. Nadie puede sostenerse a sí mismo ni un solo instante. Dependemos por completo del Creador en cada momento que respiramos.

Salmo 66:9 “Él es quien preservó la vida a nuestra alma, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.”

Comprender esta verdad debería humillarnos en el sentido de nuestra propia insignificancia en la presencia de Aquel quién jamás cambia.

DIOS ES INMUTABLE EN SUS PROMESAS 

Los creyentes destinatarios de la carta estaban pasando por dificultades y presiones, muchos dudaban si perseverarían en el cristianismo o si retrocederían al judaísmo. Si ellos retrocedían, sus problemas iban a concluir. Para los más conocedores de la doctrina, tal situación de volver al judaísmo era impensado, pero los que se habían detenido en el progreso del estudio y solo repasaban una y otra vez los rudimentos de la fe no era mala la idea de volver al judaísmo.

Muchos se preguntaban: ¿Perderá la salvación quien se vuelva al judaísmo? El escritor de hebreos responde a esta situación:

Hebreos 6:17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

El autor quiere mostrar lo irrevocable de sus promesas. La palabra “mostrar” es un intensivo en griego, que la idea equivaldría a Supermostrar en el sentido del juramento de Dios. Enseña que Dios no solo hizo la promesa a los creyentes sino también es el fiador de la promesa. La palabra de Dios es garantía por si sola, pero confirmada por el confiere plena seguridad y la hace doblemente segura.

Dios es intermediario, entre su Palabra y el hombre; donde Dios mismo garantiza el cumplimiento de su Palabra; confirmando sus promesas con un juramento inmutable.

Dios hace siempre honor a su palabra, Dios es la personificación de la verdad entonces el escritor dice que es imposible que El mienta, cuando Dios afirma algo lo cumple (2 Co.1:20).

Estas razones producen en el creyente un FORTÍSIMO CONSUELO. La seguridad que Dios cumple lo que prometió y que el mismo es la garantía.

La palabra “consuelo” tiene que ver con venir al lado, de manera que, las promesas de Dios vienen al lado del cristiano para darle aliento en las tribulaciones ¿Para quién es el aliento? No hay duda que el aliento comprende y alcanza colectiva e individualmente a cada creyente.

La palabra “asir” expresa la idea de huir de algo para refugiarnos en otra cosa. Los creyentes huyen del mundo para refugiarse en puerto de la esperanza.

El “ancla” que nombra en el v.19 era un símbolo popular en la iglesia primitiva, al menos se encontraron 66 cuadros de anclas en las catacumbas. Un filósofo griego escribió: “Uno no debe amarrar un barco a una sola ancla, ni la vida a una sola esperanza”. Sin embargo, los Creyentes tenemos una sola ancla, JESUCRISTO, Nuestra Esperanza.

Colosenses 1:5 A causa de la esperanza que esta guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del Evangelio.

1 Timoteo 1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza,

Nuestra Ancla espiritual es diferente a las anclas materiales de los barcos. Por ejemplo, estamos anclados a lo de arriba, es decir, en el cielo y no a lo de abajo. Estamos anclados no para estancarnos, sino para seguir adelante. Nuestra ancla es segura no se rompe y es firme no se mueve. El ancla no se ve, pero se siente firme porque retiene el Alma y el que la retiene es Cristo nuestro gran sumo Sacerdote.

Hebreos 7:23-26 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;

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