“Esmirna, la Iglesia que persevera en las pruebas” Apocalipsis 2:8-11, Psr. Mariano Merino

La paradójica historia muestra que cuanto más se ha perseguido a la Iglesia, mayor ha sido su pureza y poder. ¡La de Esmirna es una de las dos Iglesias (junto con la Iglesia en Filadelfia) que no recibe reprensión de parte de Jesús! Los creyentes de Esmirna eran calumniados y entregados a las autoridades romanas por un grupo de judíos apóstatas a quienes Juan describe en v. 9 como: “La sinagoga de Satanás”. A esto debemos agregar el hecho de que la ciudad era ferviente en su culto al Emperador y que los cristianos, por su negativa a adorar al César, eran expuestos a la pérdida de sus bienes, empleos, libertad y, más tarde, sus propias vidas. Por si fuera poco, Jesús les plantea un panorama oscuro: “Vas a padecer”, “Algunos de vosotros irán a la cárcel” (v.10), pero el Señor de la Iglesia se acerca y anima a su manada pequeña y sufriente con esta carta. Les dice: “Yo conozco y controlo tus sufrimientos; sé fiel hasta la muerte y serás recompensado”.

I. EL AUTOR: EL SEÑOR EXPERIMENTÓ EL DOLOR. (v. 8)

“Escribe al ángel...”  No creo que esta sea una referencia a seres angelicales porque estos no precisan ser animados a ser fieles y no son perseguidos por causa de Cristo, como lo eran los hermanos de la iglesia en Esmirna. La palabra traducida “Ángel”  significa “Mensajero”. Cuando Juan recibe el encargo de enviar este libro a las iglesias, estaba encerrado en Patmos, una isla carcelaria (Cap. 1:9-11) Por tanto, tuvo que recurrir a la ayuda de algún “mensajero” de la iglesia para que llevara el rollo a destino. ¡El “Ángel” aquí referido es el mensajero de esta iglesia!

Jesús se presenta a las iglesias tomando diferentes imágenes del cuadro total de la visión registrada en cáp.1. ¡Algunos de estos cuadros sirven para consolar a su iglesia sufrida y otros para confrontar a su iglesia dormida! En el caso de la iglesia perseguida en Esmirna, para consolar a su pueblo perseguido, él se presenta como: El primero y el postrero” (Cap. 1:17). Este es un título que en el Antiguo Testamento se usa para describir a Dios. “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isaías 44:6) ¡La frase enfatiza la eternidad y la deidad de Cristo! ¡Cristo es el Dios Eterno Humanado! Él no tuvo principio ni tendrá fin. Su existencia no comenzó en Belén porque Él es “el Primero”; ni dejó de existir en la cruz porque Él es “el Postrero”. ¡El trasciende el tiempo, el espacio y la creación de todos los seres!

Yo soy el primero”. Yo estuve siempre presente en el dolor de mi pueblo. El Señor ha sido un fiel testigo del dolor de su pueblo, desde la sangre de Abel hasta la que se derrama hoy en las iglesias perseguidas del mundo.

Yo soy el postrero”. Cuando pasen la aflicción y el dolor, cuando los perseguidores mueran, Él estará allí con su pueblo. ¡Pase lo que pase, no estaremos solos! ¡Después de tu muerte, Yo estaré contigo!

Y agrega: “el que estuvo muerto y vivió...”  (Esta frase enfatiza la humanidad de Cristo) Jesús 100% Hombre. Vivió para mostrar justicia, murió para cancelar la deuda de los injustos. ¡Resucitó para dar esa justicia a todo aquel que, creyendo en él, se arrepiente de su pecado, volviéndose al Señor de todo corazón para servirle de por vida! ¡Cristo es el modelo de lucha, dolor y muerte por causa de la verdad! El consuelo en las horas de adversidad consiste en recordar a Aquél que quiso morir por nosotros (Efesios 5:1). Este es el consejo que Pablo le dio a Timoteo en tiempos de apostasía y pecado: “Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio”  (2 Timoteo 2:8). ¡El sufrió y por ello comprende a los que van a sufrir! ¡Porque aún cuando sufran maltrato, dolor y muerte, vivirán de nuevo a través de la resurrección de Cristo! Juan 14:19 “[…] porque yo vivo, vosotros también viviréis.”  Esta vida no lo es todo, ¡qué gran consuelo!

II. LA APROBACIÓN: EL SEÑOR ENTIENDE NUESTRO DOLOR. (v. 9)

El Señor usa el término griego “OIDA” (IDA) para decirnos que conoce nuestras vidas. La palabra allí traducida sugiere un conocimiento pleno. El modo Indicativo implica una afirmación. ¡Yo te aseguro que te conozco! ¡Créelo! El Señor conoce cada persecución, problema, privación, injusticia, enfermedad u opresión satánica que su pueblo enfrenta. El gozo no está en la remoción de los problemas, sino en creer que él los conoce y controla.

El Eterno conoce:

A) Tus problemas. “Yo conozco tu tribulación...” No les dice: “Yo quito tu tribulación”. La palabra traducida “Tribulación” significa “vivir bajo una carga o una presión en el alma”. ¡Es la asfixia del corazón!

Ya en el 195 a.C., en Esmirna se construyó un templo dedicado a la diosa Roma, y en el 26 d.C., se dedicó otro templo al emperador Tiberio (14-37) y toda la ciudad alardeaba de ser la primera en rendir culto al emperador. El problema era que, aunque los cristianos se sometían a la autoridad del emperador, se negaban a adorarlo. En consecuencia, los acusaban de rebeldía a la autoridad. ¡Vivían bajo la presión constante de ser detenidos!

Evidentemente las presiones, el dolor y las injusticias son parte del plan de Dios para la vida de sus hijos. Los Héroes “experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra” (He.11.36-38 - LBLA) ¿Predicarías el “Evangelio de confesión positiva” en Esmirna? ¿Le dirías a un santo perseguido: “Tus palabras tienen poder para crear; decláralo y cesará la persecución”?

B) Tus Privaciones. “Yo conozco tu pobreza (pero eres rico)”. No está escrito allí: “Yo quito tu pobreza”

La palabra traducida “pobreza” se usa en Lucas 16:20 para describir un mendigo. Pero en tiempos del Nuevo Testamento, a causa de su belleza arquitectónica y prosperidad material, Esmirna llegó a conocerse como “La Dorada”. Los escritores antiguos alababan la ciudad por ser la más bella de Asia. Tanto sus edificios como el trazado de sus calles y sus tres lujosos templos, el de Zeus, Cibeles y Tiberio, le dieron la fama de ser “La corona de Asia”. En medio de una ciudad rica, y próspera como Esmirna, una iglesia pobre y perseguida adora a Cristo.

¿Por qué empobrecían los cristianos? Las ovejas de Dios, por negarse a participar de fiestas paganas y del culto al emperador, eran excluidos del sistema comercial y del mundo de los negocios. ¡No les daban trabajo! Sólo tenían que  hacer una cosa para pasar de la pobreza a la prosperidad: negar a Cristo y adorar al César. Lo más difícil de soportar era que, mientras los santos empobrecían, los perseguidores eran prosperados. El fallecido arqueólogo escocés William Ramsay da una descripción del siglo II, en la cual se dice que estos religiosos, en una ocasión, entregaron diez mil denarios para un proyecto de embellecimiento de la ciudad. En el Sal.73:2-3, Asaf, el líder de alabanza de Israel escribió: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos."  Es muy evidente que a veces, la pobreza y la necesidad, son parte del plan de Dios para sus hijos.

¿Predicarías en Esmirna “El Evangelio de la Prosperidad”? ¿Mirarías a estos sufridos hermanos a los ojos y les dirías: “Den más y el Señor les dará cien veces más”? ¡Si no puedes, es porque ese no es el Evangelio!

Pero Cristo dijo: ¡TU ERES RICA! ¡Wow! Creo que debemos preguntarnos: ¿Qué hace rica a una Iglesia? Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1 Timoteo 6:6-7) ¡Cristo redefine la riqueza como piedad y contentamiento! Una iglesia rica está compuesta de pecadores perdonados que aman a Dios y se contentan con su provisión. Las iglesias somos como plantas: hemos sido soberanamente plantados en distintos terrenos económicos. ¡Debemos ser fieles a Dios y a su Palabra independientemente de la situación económica en la que estemos!

C) Tus Perseguidores. la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino sinagoga de Satanás.”   Según la versión de la Nueva Traducción Viviente: “Yo sé de tu sufrimiento y tu pobreza, ¡pero tú eres rico! Conozco la blasfemia de los que se te oponen. Dicen ser judíos pero no lo son, porque su sinagoga le pertenece a Satanás.” La palabra que se traduce como “Blasfemia” (BLASPHEMIA), literalmente significa “un hablar dañino”, de allí, “Calumnia”. Parece ser que se trataba de un grupo de judíos religiosos (sinagoga) que se dedicaban a calumniar a la Iglesia. Ellos decían ser judíos, pero para Jesús no lo eran. ¡Porque aunque eran judíos de raza, eran paganos de corazón! Ellos se aliaban con los enemigos de la cruz para desterrar a la Iglesia de Esmirna. Cristo los identifica como “sinagoga de Satanás” porque se negaron a reconocer a Jesús como su Mesías y maldijeron su nombre y el de sus seguidores. Ellos no eran hijos espirituales de Abraham sino del diablo.

Es evidente que, a veces, la oposición, la calumnia y el maltrato son parte del plan de Dios para sus hijos. Jesús dijo: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” (Mateo 5:11-12). ¡¡Los profetas serán perseguidos!!

III. EL ACONSEJAMIENTO. (v. 10)

En su consejo, el Señor les muestra su soberanía sobre el sufrimiento y les anima a ser fieles hasta el fin. ¡No se dejen controlar por el pánico! “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel”. El Señor plantea una realidad, no una posibilidad. ¡Van a sufrir pronto!

Jesús les revela que están a punto de entrar en un tiempo de sufrimientos. No oculta el costo del discipulado. El verbo traducido “echará” es ilustrativo. En las cárceles de máxima seguridad se accedía por un agujero en el techo. Pronto, Satanás iba a arrojar a algunos de los creyentes por la abertura, a una celda de máxima seguridad. Es más, por el versículo 10, creo que se trata del encarcelamiento como un período de transición en la espera del martirio.

Cristo anuncia un período de sufrimiento para su iglesia. ¿No es extraño que el Soberano permita el dolor? El predicador inglés Spurgeon, ya fallecido, pasaba grandes períodos de enfermedad que lo llevaban a la depresión. En una de sus etapas oscuras, él escribió: “Cuando el avance de un cuerpo de soldados es detenido por un fuego hostil que esparce dolorosas heridas por todas partes, entendemos que este es un incidente natural de la guerra; pero si un comandante detiene sus tropas en medio de la batalla y procede con sus propias manos a eliminar a algunos de sus más celosos soldados, ¿Acaso no nos quedaríamos desconcertados, tratando de entender los motivos? Felizmente, para nosotros, la dicha no depende de entender los motivos soberanos, porque se nos capacita para creer lo que no somos capaces de explicar; y nos contentamos con dejar mil misterios sin resolver, antes que tolerar una sola duda en cuanto a la sabiduría y a la bondad de nuestro amoroso Padre Celestial”.

Las pruebas:

  • Purifican a la Iglesia. para que seáis probados…”. La palabra traducida “Prueba” (PEIRAZO) describe un control de calidad. Es probar para aprobar. Ejemplo: Un orfebre derretía el oro a altas temperaturas y, luego, con un colador separaba las impurezas que flotaban en la superficie. Así, la persecución purifica a la Iglesia de Dios. Separa el trigo de la cizaña, la fe falsa de la genuina. ¿Quién morirá por alguien en quien no cree y a quien no ama? En la parábola del sembrador, este sale a sembrar la semilla de la Palabra de Dios, la cual cae en cuatro terrenos diferentes representando cuatro reacciones distintas ante la predicación de la palabra de Dios. La que cae en pedregales representa al hombre que: “Oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza” (Mateo 13:20-21). ¡¡La fe falsa es de corta duración porque tropieza en la persecución!! Pero la semilla que da fruto, describe a aquellos hombres que “retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (Lucas 8:15). La fe que es de corta duración, no es verdadera; sin embargo, aquella que viene de Dios, persevera. En la confesión de fe de Westminster: “Ellos, a quienes Dios ha aceptado en su Amado, no pueden, ni totalmente, ni al final, caer del estado de gracia, sino que realmente perseverarán en él hasta el final y serán salvados eternamente”. ¡La persecución purifica a la Iglesia! Desenmascara la fe fraudulenta, pero también desarrolla la fe verdadera.

¡La iglesia de Esmirna es una de las dos Iglesias, junto con la de Filadelfia, que no recibe reprensión de parte de Jesús!

“Dios forma a sus mejores siervos en el yunque, bajo el fuego de la prueba y los golpes de martillo del dolor”

  • Son pasajeras. “…y tendréis tribulación por diez días”. No hay que tomar los “diez días” en forma literal. Esto es sólo una expresión que significa: “por poco tiempo”. Aunque desde nuestra perspectiva, el tiempo de aflicción puede parecer largo, en realidad es corto cuando se compara con la eternidad. Pero el punto aquí, es mostrar que el Dios de la gracia y la soberanía le pone plazo a la persecución. En su soberanía, Dios no permitirá a Satanás atormentar a la iglesia ni un segundo más de lo que Él ha estipulado y, en su gracia, ni un poco más de lo que sus hijos puedan soportar. ¡El Señor conoce y controla las Persecuciones!

En 1 Pedro 4:19 leemos: “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.” ¡Los Santos padecen según la voluntad de Dios! Por eso, en medio de pruebas, privaciones o persecución, ellos deben gozarse y no llegar a resentirse con Dios o con los enemigos. Bunyan dijo: “Si la cruz pesa mucho para ustedes, permítanme suplicarles que no se resientan con Dios ni con los hombres. No se enojen con Dios, porque él no hace nada sin propósito; ni con los hombres que los angustian, pues ellos son servidores de Dios para vuestro bien. Tomen con gozo lo que viene de Dios a través de ellos”.

Sean fieles hasta el fin. Sé fiel (modo Imperativo) hasta la muerte...” ¡No es un ruego, sino un mandato! La idea no es tanto la de ser fiel hasta que uno muera, sino la de ser fiel aunque uno tenga que morir por ello. En el tiempo presente debería leerse: “Persistan en ser fieles”. La fidelidad se comprueba al fin de la carrera.

Nuevamente, Jesús es nuestro modelo. Según Filipenses 2:8, Él se hizo “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” La obediencia es un “Sí, Señor” y la fidelidad es un “Sí, Señor” cotidiano. La fidelidad extiende la obediencia a través de los años a pesar de cómo nos sintamos, cómo nos valla en la vida o cómo nos traten las personas. ¡Todos los cristianos deberían derramar toda su vida en aquello para lo cual Dios los ha llamado y capacitado!

En la introducción al libro “Cartas desde el sufrimiento” se leen las palabras que, el ya enfermo Charles Spurgeon, le dirigió a sus jóvenes discípulos: “Jóvenes, la gente me dice: Usted va a dañar su constitución física si sigue predicando varias veces por semana. Bien, si lo he hecho, me alegro por ello. Haría lo mismo otra vez. Si tuviera cincuenta constituciones físicas, me alegraría quebrantarlas todas en el servicio del Señor Jesucristo. Ustedes que son jóvenes y fuertes, acometan al maligno y luchen por la causa del Señor mientras puedan. Nunca lamentarán haber hecho todo lo que haya estado a su alcance, por nuestro bendito Señor”  

Porque seremos premiados. “…y yo te daré (modo Indicativo, comunicando certeza) la corona de la vida…” La palabra traducida “Corona” (STEPHANOS), se refiere al collar de laureles con el que se premiaba al ganador de las competencias atléticas tan populares en Esmirna. En la carrera de la fidelidad hasta el fin, el Señor tiene determinada una corona para el vencedor. La expresión debe traducirse: “Te daré la corona que es la vida” La corona es la vida en Cristo. Los santos en Esmirna, pronto tendrían que dar sus vidas por la causa de Cristo y Él les promete darles la plenitud de la vida eterna en la gloria. A su Iglesia que persevera en las pruebas Dios le promete la vida con Cristo. ¡A Cristo! ¿Qué más quieres?

Jim Elliot, uno de los cinco misioneros asesinados por los aucas en la selva de Ecuador dijo: “No es tonto aquel que da lo que no puede retener (su vida) para ganar aquello que no puede perder (a Cristo)” Por eso, años después su hijo dijo: “A mi Padre, nadie le quitó la vida, sino que él la entregó por amor de su Señor”.

IV. EL ALIENTO. (v. 11b)

“Al que venciere...”. La frase no se refiere a los que alcanzan un nivel de espiritualidad superior, sino a todos los cristianos. “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:5) La promesa es para los que han sido salvados por Cristo y, por ende, guardan sus obras hasta el fin (Apocalipsis 2:26).

No sufrirá daño...”. La expresión es enfática. “Nunca, jamás serás dañado” La promesa al creyente tiene que ver con la seguridad absoluta de no sufrir ningún daño de la muerte segunda. ¿Qué es la segunda muerte?  “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscripto en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” (Apocalipsis 20:14-15). ¡¡Es la eterna separación entre el alma del incrédulo y la presencia de Dios, en el lago de fuego!! La Iglesia quizás tenga que sufrir por Cristo la primera muerte, pero nunca será dañada por la segunda muerte. Esta promesa resuelve el dilema humano moral de la vida en la tierra donde el justo sufre y el impío prospera. ¡Dios hará justicia! El justo sufre hoy unos 50 o 60 años por la causa de Cristo, pero gozará mañana de toda una eternidad con él; sin embargo, el incrédulo prospera hoy por unos 70 u 80 años, pero sufrirá por toda la eternidad. ¿Recordás a Asaf? Él nos cuenta que su lucha con este dilema moral del justo que llora y sufre mientras el impío ríe y prospera, duró: “hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos.” (Salmos 73:17)

En otra carta, no escrita por Bunyan o Spurgeon, sino por el varón de dolores, experimentado en quebrantos, dirigida a un pueblo sufrido leemos: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe…” (Hebreos 10:35-38)

V. LA APLICACIÓN. (v. 11a)

La palabra traducida “Oiga” está en tiempo Presente, enseñándonos que el Espíritu Santo constantemente nos está llamando a ser fieles hasta el Final. El Espíritu Santo te dice: ¡SE FIEL HASTA LA MUERTE Y SERÁS RECOMPENSADO! El mandato: “Se fiel hasta la muerte”, es similar al voto matrimonial. Prometes ser fiel al otro “hasta que la muerte los separe”. “Fiel en la enfermedad o la salud…”. Cristo nos dice: Iglesia amada, ¡cumple tus votos!

¿En algún momento de tu vida dijiste a Dios que ibas a vivir para su gloria, que ibas a servirle de todo corazón a pesar de las pruebas, las personas y las privaciones? ¿Qué pasó? ¿Qué te ha desanimado? ¡La gran diferencia es que la muerte no nos separa, sino que nos lleva a la presencia del Señor!

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