“Modelos de carne y hueso: Epafrodito” Filipenses 2:25-30, Psr. Mariano Merino

Mark Twain expresó que “pocas cosas son más difíciles de soportar que un buen ejemplo”. ¡Los ejemplos nos exhortan! En Filipenses 2:1-4, Pablo nos exhorta a la humildad; y en Filipenses 2:5-11 nos muestra el gran ejemplo de humildad de Cristo. Humildad es colocarse debajo de Dios para obedecerle, y debajo de los demás para servirles. ¡Jesús es el ejemplo!  En Juan 8:29 leemos que Jesús hizo siempre lo que le agrada al Padre; y en Marcos 10:45 dice: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir…” También, en Filipenses 2:17-30 se nos presentan tres hombres comunes y corrientes, que son modelos perfectibles de humildad. En el capítulo 2:17-18 observamos el ejemplo de Pablo; en el capítulo 2:19-24, el de Timoteo; y en el capítulo 2:25-30, el de Epafrodito.

Epafrodito fue el encargado de llevar una ofrenda misionera desde la iglesia en Filipos hasta la cárcel romana donde estaba Pablo (Cap. 4:18). Al parecer, como producto del viaje, Epafrodito enfermó de gravedad, y la mala noticia había llegado a la iglesia en Filipos (v. 27). ¡Ahora Pablo quiere que la iglesia sepa que Dios le había sanado! (v. 27b). Por esa razón, lo envía de regreso a Filipos con esta carta en mano (v. 25 y 28). Primero reconoce el carácter servicial de Epafrodito (v. 25), y luego menciona las razones por las cuales lo envía de regreso (Vv. 26-28). Finalmente, insta a la Iglesia a recibirlo con alegría, y reconocer su ministerio de amor (Vv. 29-30).

I. EL RECONOCIMIENTO DEL CARÁCTER DE EPAFRODITO (v. 25)

Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades” (v. 25)

Pablo reconoce a Epafrodito usando 5 títulos:

  • La relación de Epafrodito con Pablo: ...mi hermano y colaborador y compañero de milicia...

1) Hermano. Epafrodito era hermano espiritual de Pablo, es decir, creyente, hijo de Dios. El Nuevo Testamento no menciona ni a su familia, ni su historia, ni sus ministerios, y tampoco sus funciones específicas en la Iglesia. El nombre “Epafrodito” significa: “devoto de Afrodita”, quien era la diosa griega del amor. Esto indica que Epafrodito había sido educado en la cultura griega, en un hogar pagano. El gran apóstol Pablo se pone al mismo nivel de este siervo desconocido que, hasta donde sabemos, no era apóstol, ni diácono, ni pastor. De igual modo, el cristianismo nivela las distinciones humanas, coloca a todos - ricos y pobres, judíos y gentiles, sabios y analfabetos, ministros y miembros - en una misma hermandad, y les da un mismo valor frente a la cruz.

2) Colaborador. Epafrodito era colaborador de Pablo, y compartía un servicio espiritual con él. La palabra traducida colaborador(SUNERGOS) significa: “trabajo en conjunto”, “trabajar al lado de otro”. Es posible que se refiera al trabajo en conjunto que habían hecho doce años atrás en la fundación de la Iglesia en Filipos, o que se refiera a la comunión ministerial que, en el presente, mantenía con Pablo en la cárcel romana.

Pablo era hebreo de hebreos, Timoteo “mitad” hebreo y “mitad” gentil, y Epafrodito totalmente gentil. Y nosotros, ¿cuándo aprenderemos la lección? ¡La gloria de Dios es más importante que las diferencias humanas!

3) Compañero de milicia. Epafrodito era un compañero de milicia de Pablo. La expresión traducida como compañeros de milicia (SYSTRATIOTES) se refiere a dos soldados que tienen el mismo rango en el campo de batalla. En la guerra espiritual contra la falsa doctrina, el pecado, Satanás y nuestra propia naturaleza caída, los cristianos somos simples soldados bajo las órdenes del mismo Señor. Esto resalta la idea de que Pablo y Epafrodito luchaban juntos en el mismo ejercito: el del Señor, y por la misma causa: “el progreso y avance del evangelio”.

Hay tres notas esenciales en la melodiosa carta de Filipenses: (1) Unidad, (2) el progreso del evangelio, (3) y el gozo en Cristo. La vida cristiana gozosa, es fruto de vivir para la causa del evangelio, en comunión con Cristo y los cristianos. Por eso, Pablo buscaba tener comunión en la misión con muchos hermanos e iglesias. “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio…” (Filipenses 1:5). El propósito de la comunión es la misión. Los creyentes debemos unirnos para esparcir el verdadero evangelio. No hay nada más deleitoso que vivir en comunión con Cristo y los cristianos en la causa del evangelio.

  • La relación de Epafrodito con su Iglesia: ...Vuestro mensajero y ministrador de mis necesidades

4) Mensajero. La palabra traducida mensajero (APOSTOLOS) significa: “enviado con una misión”. Epafrodito fue enviado a Roma por su iglesia en Filipos, con la misión de entregarle al Apóstol Pablo la ofrenda misionera (Filipenses 4:18). Sin embargo, ahora Pablo lo envía de regreso a Filipos con esta carta en su mano, y Epafrodito cumple con fidelidad. Él fue fiel en llevar la ofrenda misionera de Filipos a Roma, y también en llevar esta carta de Roma a Filipos. No parece ser un “gran ministerio”, pero gracias a su servicio, Pablo tuvo su ofrenda y nosotros esta carta. Al siervo humilde no le importa ni la jerarquía, ni la popularidad de la tarea; no les importa ser importantes. ¿Arriesgarías tu vida sólo para llevar una ofrenda a un misionero preso, o para llevar su carta a la Iglesia?

5) Ministrador. La palabra traducida ministrador (LEITOURGOS) se usa en el Nuevo Testamento para indicar el servicio que se hace para Dios. El ejemplo de Epafrodito es evidente: él derrama su vida por amor al misionero, y para la gloria de Dios. El verdadero ministerio es un estilo de vida dedicado a agradar al Padre y amar a las personas. Es la misma actitud que tuvo Cristo: “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:2). ¡Por nosotros y para Dios! Charles Studd dijo: “Si Cristo es Dios y murió por mí, entonces ningún sacrificio que yo haga por él será demasiado grande”.

II. LAS RAZONES POR LAS CUALES LO ENVÍA DE REGRESO (Vv. 26-28)

En vista de que la Iglesia había enviado a Epafrodito a suplir las necesidades del misionero, Pablo sentía la necesidad de explicar el motivo por el cual lo manda de regreso a Filipos. No era que Epafrodito estuviera cansado de servir a Pablo, o de que Pablo se hubiera fastidiado con Epafrodito, y tampoco se habían peleado. Las verdaderas razones son:

A. Lo envía porque extrañaba a su Iglesia. Porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros...” (v. 26a). La palabra que se traduce gran deseo (EPIPOTHEO) implica un “fuerte (intenso) deseo por algo o alguien”. Se usa en 1 Pedro 2:2 para describir el deseo de un bebe por la leche. Así es como Epafrodito clama por ver a sus hermanos.

En un tiempo donde la gente se congrega sólo cuando hay buen clima o cuando no tienen nada más importante que hacer, este tipo de deseo por ver a los hermanos es una rareza santa. En Filipenses 1:8, Pablo escribió a la iglesia: Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo”. ¿Tenemos ese mismo anhelo intenso y necesidad apremiante por congregarnos y reunirnos? ¿Consideramos que ver a nuestros hermanos es una prioridad? ¡Para Epafrodito y para Pablo no había nada igual! ¿Hacemos de las reuniones una prioridad familiar? ¿Buscamos amigos cristianos para nuestros hijos? En la iglesia primitiva, la mayoría de la membresía estaba compuesta por esclavos que trabajaban “de sol a sol” (el día Domingo era un día laboral). ¿Cuándo se reunían? Algunos muy temprano en la mañana, y otros muy tarde por la noche. ¿Tenemos ese santo anhelo?

B. Lo envía porque se preocupa por su Iglesia. ...y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado” (v. 26). El verbo que allí se traduce: gravemente se angustió (ADEMONEO), implica una angustia profunda; se usa en Mateo 26:37 para describir la angustia de Jesús en el huerto de Getsemaní. ¿Por qué Epafrodito estaba tan angustiado? Porque su amada Iglesia en Filipos llegó a enterarse que él estuvo enfermo en Roma; él era el enfermo, pero estaba preocupado por el impacto que la noticia pudiera causar en sus hermanos. La mala noticia de la enfermedad había llegado a la iglesia, pero no la buena nueva de que Dios le había sanado. Por eso, en el versículo 27, Pablo aclara el asunto: “Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza”. ¡La noticia era cierta! Epafrodito en verdad estuvo enfermo, hasta el punto de morir; si Dios no hubiera tenido misericordia del joven para sanarlo, él habría muerto en prisión. Sin embargo, la sanidad divina no sólo bendijo a Epafrodito, sino también a Pablo, quien se hubiera entristecido sobremanera si el joven hubiese fallecido.

 “Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo este con menos tristeza (v. 28). La conjunción Así que significa: “Por esta causa, lo envío”. ¿Para qué? Para que nadie se preocupe. Pablo anticipa dos propósitos del regreso de Epafrodito: (1) Mayor gozo de la Iglesia, y (2) menor tristeza en su alma. Pablo sabía que la angustia de la Iglesia en Filipos cambiaría en gozo y alegría al ver a Epafrodito compartiendo nuevamente un culto con ellos; y su tristeza por la iglesia, se aliviaría un poco de esta manera. A pesar de la pérdida que desprenderse de un joven, tan humilde y servicial, implicaba para Pablo, él decide enviarlo de regreso a su Iglesia. Sin duda, era lo mejor para Epafrodito y para la iglesia, pero no para Pablo. Sin embargo, la pérdida de Pablo era la ganancia de la iglesia. ¡Cuántos modelos de humildad! Epafrodito se preocupa por el ánimo de los filipenses, y ellos a su vez, se preocupan por la salud de Epafrodito; Pablo se preocupa por el ánimo de los filipenses, y ellos se preocupan por las necesidades materiales de Pablo; Pablo se preocupa por la salud física y espiritual de Epafrodito, y este siervo humilde, se procupa por las necesidades económicas de Pablo. Todo esto ilustra con claridad el principio disparador de todo el capitulo 2, mencionado en Filipenses 2:3-4: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”.

Qué contraste con la mentalidad contemporánea existente en las iglesias: “No me visitan”, “no me cuidan”, “no me aman”, “no me saludan”, etc. Si queremos imitar a Cristo, Pablo, Timoteo y Epafrodito, y hacer las cosas con humildad para gloria de Dios, entonces somos nosotros los que debemos visitar, amar y saludar a los demás.

III. EL RECONOCIMIENTO DE LA IGLESIA PARA LOS QUE SON COMO ÉL (Vv. 29-30)

En el verso 29 leemos: Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él”.

A. Pablo insta a la Iglesia a recibir a Epafrodito con gran gozo. El verbo traducidoRecibidle (PROSDECHOMAI) significa “mostrar aceptación”. En Lucas 15:2, los fariseos la usan en tono despectivo para criticar a Jesús por “recibir y comer” con pecadores. Pablo la usa aquí, para mostrarle a la Iglesia la forma amorosa y alegre con la que deben recibir a Epafrodito, y esa actitud se refleja en la expresión con todo gozo”.

Nosotros también debemos recibir a los siervos del Señor con gran alegría. Ellos deben saber que les amamos y que su presencia es grata entre nosotros; que son muy bienvenidos, porque son muy amados en la casa de Dios. Un ejemplo es el de Don Jaime, fundador de nuestra iglesia en Carapachay. La última vez que nos visitó, expresó: “Cada vez que vengo a la iglesia de Carapachay, revive mi corazón”. Acá se siente bienvenido, y eso es lo que debemos hacer con los siervos de Dios.

B. Pablo exhorta a la Iglesia a tener en estima a Epafrodito. La frase traducida tened en estima (ENTIMOS) significa: “tened en honor”, “tened en honra”. La palabra “estima” se usaba para describir una cotización alta, ponerle un alto valor a alguien. El modo imperativo se usa para instar a la iglesia a valorar a sus siervos. Es un mandato, no una opción. Pablo no apela a sentimientos, gustos o preferencias personales; la iglesia debe apreciar, valorar y respetar a todos los siervos humildes del Señor, sean o no, los predicadores favoritos. Pablo les enseñó el mismo principio a los tesalonicenses: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra…” (1 Tesalonicenses 5:12-13). Allí, la palabra traducida reconozcáis (OIDA) significa: “conocer a pleno”; en este contexto, “reconocer” es darse cuenta y apreciar el valor que tienen para la vida de la iglesia.

Tener un liderazgo espiritual como en el ministerio de niños, adolescentes y jóvenes adultos, para mí, como papá de tres hijos jóvenes, no tiene precio. ¿Cuánto vale el consejo que les dan a nuestros hijos? ¿Qué precio le ponemos a las amistades con otros jóvenes cristianos que ellos fomentan en sus reuniones? ¿Cuánto cuestan sus oraciones y enseñanzas? Tener un liderazgo espiritual como en el ministerio de adultos mayores, reuniones caseras y de oración, ¡no tiene precio! ¿Cuánto vale su servicio y amor?

La expresión traducida tened en estima a los que son como élnos lleva más allá del ejemplo de Epafrodito. Bienaventurada la iglesia en cuyo seno se encuentren muchos siervos y siervas humildes como Epafrodito. Necesitamos predicadores en Internet, pero también modelos que ilustren los principios en las Iglesias. El predicador de Internet puede enseñarte a amar; pero el hermano fiel de la iglesia te mostrara como hacerlo; el predicador puede animarte a servir, pero el hermano fiel de la Iglesia te mostrará un ejemplo de cómo hacerlo.

C. Pablo explica a la Iglesia las razones por las que debe estimar a Epafrodito.Porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí” (v. 30).

  • Porque él trabaja en la obra de Cristo. La palabra traducida obra(ERGON), significa “acto”, “acción”. No se lo reconoce y ama por su posición, prestigio o personalidad, sino por su humildad en la obra de Dios. La iglesia debe dar su respeto y sujeción a aquellos líderes que trabajan en la obra de Cristo. La honra no debe darse a personas que sólo pueden exhibir títulos, o trayectoria, sino a aquellas que sirven a Cristo.
  • Porque lo da todo por la obra de Cristo. El verbo traducido: exponiendo (PARABOLEUOMAI) significa: “arrojando”, “haciendo a un lado”, “desechando”; nos muestra la forma en que se entregaba a la obra de Cristo. Epafrodito “dejó a un lado” su propia vida y comodidad, con tal de terminar la tarea de servicio encomendada. La iglesia decidió servir a Pablo con una ofrenda de amor, y Epafrodito dejó su comodidad para llevarla a Roma.

¿Por qué vivir así?

La primera razón está implícita en la palabra servicio (LEITOURGIA), es decir, “liturgia”. Es la palabra que se usa en el Nuevo Testamento para describir al servicio que le agrada a Dios, y que se hace delante de su presencia. En Hebreos 1:7 se usa para describir a los ángeles como “ministros de Dios”, y en la versión griega del Antiguo Testamento hebreo, para señalar el servicio de los sacerdotes. ¡Ambos grupos ministran a Dios! Debemos servir a los demás, con la santa conciencia de que lo hacemos de parte de Dios y delante de Dios.

En Filipenses 4:18, Pablo agradece a la iglesia en Filipos por la ofrenda enviada a Roma, por medio de Epafrodito, con estas palabras: “Todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios”. La ofrenda para el misionero preso era un sacrificio agradable a Dios; era un sacrificio de amor al siervo y, también, de adoración al Señor. Uno lo da todo cuando es consciente de que, a través del ministerio que hace en la iglesia, está sirviendo al Señor.

La segunda razón está implícita en la frase por la obra de Cristo. ¡Todo lo hizo por la causa de Cristo! Epafrodito vio la ofrenda para el misionero como un acto de adoración a Dios, en pro de la causa de Cristo. Lo damos todo, cuando hacemos las cosas para agradar a Dios, por amor a Cristo y para anunciar su cruz. Si dijéramos a Epafrodito: “Epafrodito, ¿arriesgarás tu vida sólo para llevar una ofrenda a un misionero preso? ¡Eres joven!, ¡vive tu vida!” Su respuesta sería: “…cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo” (Filipenses 3:7), y: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21), “Regocijaos en el Señor siempre…” (Filipenses 4:4). En su comentario de Filipenses, Barclay nos cuenta que un grupo de cristianos, basándose en el modelo de Epafrodito, se unió para formar una asociación que llamaron “Parabolani”, es decir, “Los que hacen a un lado su vida”. Ellos se dedicaron a visitar prisioneros de Cristo y a ministrar a los enfermos que padecían males voraces y contagiosos, mientras eran abandonados por sus familias. ¡La meta era predicar el evangelio donde nadie lo haría! ¿No sería bueno fundar el ministerio “Epafrodito”? Miembros dispuestos a morir, para que los misioneros vivan.

¿Cómo llegamos a Cristo?

Estos tres hombres hicieron a un lado su comodidad y se ocuparon más de las necesidades de los demás, que de las propias. Siguiendo el modelo de Cristo (Filipenses 2:3-4), estos tres hombres estimaron a los demás como superiores a sí mismos, y no miraron por sus propias necesidades, sino también por los intereses de los demás hermanos. A Pablo no le importaba derramar su vida con tal de que otros crecieran en la fe (Filipenses 2:17 17), Timoteo no buscaba sus propios intereses sino los de Cristo (Filipenses 2:21), y Epafrodito estuvo dispuesto a morir para poder darle vida a Pablo. ¿Pero quién puede vivir de esta manera? Nuestra carne no es humilde, y no se quiere sujetar a Dios para obedecerle, aunque duela; ni tampoco anhela ponerse por debajo de los santos para servirles. Nuestra carne no quiere morir para que otros vivan y crezcan en la fe, ni desea postergar sus intereses y comodidad por los demás, y tampoco quiere poner en riesgo su propia vida para suplir necesidades materiales de otras vidas.

¡Cristo vivió esta clase de vida por nosotros! En Filipenses 2:1-4 se nos exhorta a vivir en humildad, y en los versículos 5-11, del mismo capítulo, se nos presenta el ejemplo de humildad en nuestro Señor Jesucristo. ¿Se imaginan a la deidad como ejemplo de humildad?

Cristo pensó más en nosotros que en sí mismo. “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo…” (Filipenses 2:6-7). Siendo Dios, se hizo hombre, y asume el rol de siervo obediente, que dirige sus pasos hacia la cruz. ¿Por qué? ¡Por nosotros! En la cruz Dios trató a Cristo como si fuera el culpable de nuestros pecados: con ira, juicio y maldición. ¿Para qué? Para que Dios no tenga que tratarnos con ira, juicio y maldición a nosotros, que sí lo merecemos. Cristo vivió la vida que vos y yo jamás podremos vivir. ¡Él vivió en perfecta justicia por nosotros! Además él, siendo justo, murió en lugar de los injustos para poder cancelar, de ese modo, la deuda de nuestros pecados; y resucitó demostrando que puede dar su justicia a todo aquél que se arrepiente y se vuelve a él en fe.

Incrédulos: Arrepiéntanse de sus pecados y vuélvanse a Cristo, el cual será amplio en perdonar. Él mismo dijo, y lo encontramos escrito en Juan 6:37: “... Al que a mí viene (en arrepentimiento y fe), no le echo fuera” (otras aclaraciones). ¿Quieres venir a Cristo por fe?

Creyentes: ¡Podemos cambiar! El modelo de Cristo (Filipenses 2:5-11) y el motor de la obra del Espíritu Santo en nosotros (Filipenses 2:12-13) hacen esta vida posible. Él nos capacita para que podamos regocijarnos en el Señor aún cuando sufrimos por él. Debemos ponernos debajo del Señor para obedecerle, de los demás para servirles, y de nuestros líderes para seguirles. ¡Tenemos el patrón de Cristo y el poder del Espíritu para hacerlo!

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