“¿Cómo respondemos a las misericordias recibidas?” Romanos 12:1-2. Psr. Mariano Merino

 

Si les muestro un chopp, ¿en qué piensan? En cerveza. ¿Un pocillo? Café. ¿Una taza? Té. ¿Un vaso de misericordia? ¡En un creyente! En Romanos 9:23, Pablo describe a los creyentes como “vasos de misericordia”.

¡Porque en toda la epístola, Pablo nos ha mostrado que aunque merecemos muerte, ira, y condenación, por causa de nuestros pecados, Dios nos ha dado vida, nos ha amado, y declarado justos, por la fe en Jesucristo!

Aquí vemos el impacto espiritual que las misericordias de Dios, debería producir en los vasos de misericordia.

Comienza por considerar la actitud del creyente para con Dios (Romanos 12:1-2) los hermanos (Romanos 12:3-16) y el prójimo (Romanos 12:17-21).

Pablo dedicó 11 capítulos para enseñarnos que Dios nos ha dado todo en Cristo; ahora nos insta a darle todo a Él.

¡La forma correcta de responder a la misericordia de Dios, es entregarle todo nuestro ser en sacrificio!

 

I.-Debemos presentar nuestro cuerpo al Señor. (Romanos 12:1)

 

El verbo traducido “Os ruego” PARAKALEO, significa “ser llamado al lado de alguien para animarle o alentarle”. Pablo está hablando como un consejero, que se pone al lado de sus hermanos en Roma, para animarles a responder a las misericordias de Dios de manera digna. El ruego se hace por “…las misericordias de Dios…”

 

La palabra traducida “Misericordias” OIKTIRMOS, describe la inclinación personal de acoger a los miserables.

¡No nos presentamos al Señor para recibir o ganar su misericordia, sino porque ya la tenemos por la fe!

¡La misericordia aquí, es la capacidad divina de sentir las miserias de su grey, y hacer algo para atenuarlas!

 

Noten que el sustantivo está en plural, no se trata de “la misericordia”, sino de “las misericordias” de Dios. Esta es una referencia a las múltiples expresiones de misericordia que Dios tiene para con sus hijos, y que se han puesto de manifiesto en los capítulos 1 al 11 de esta carta. ¡Describe lo que Dios hizo por salvarnos de la miseria espiritual en la que estábamos! ¡Los miserables traídos a misericordia, debemos presentarnos a Dios!

 

¡Piensa en sus misericordias! Te adoptó en su familia cuando eras hijo del diablo. Te reconcilió con El cuando eras su enemigo. Te aceptó cuando no le aceptabas. Te justificó cuando estabas condenado y eras culpable.

Te redimió, cuando eras un vil esclavo del pecado. Sufrió tu castigo, pagó tu deuda, se condenó para salvarte

La palabra “sacrificio” no expresa la acción sacrificial, sino el objeto que se sacrifica. ¡Es nuestro cuerpo!

 

“…que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio”. El cuerpo aquí, es un cuadro de la totalidad de la persona.

¡Dios no quiere que el creyente le ofrezca sacrificios! ¡Dios quiere la totalidad del creyente como una ofrenda!

¡No se trata de ofrecerle algo, sino de entregarle a alguien! ¡La ofrenda esperada, es la vida del creyente!

¡Los santos debemos ser consecuentes con las misericordias de Dios, poniendo a disposición suya, nuestros cuerpos, o la totalidad de nuestro ser, para poder adorarle y servirle de todo corazón, y no sólo por obligación!

 

¡Los miembros del cuerpo, son los instrumentos que usamos para servir a nuestros deseos! En Romanos 6:19 leemos: “Así como para iniquidad presentásteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad (Sin Cristo) así ahora (En Cristo) para santificación, presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (aclaraciones entre paréntesis, agregadas).

 

¡El punto de Pablo es mostrar que antes de recibir su misericordia, con nuestros cuerpos, servíamos al pecado como esclavos; pero que ahora, siendo salvados por Cristo, debemos usarlo para servir a la justicia!

Había cierta filosofía que consideraba la parte espiritual del ser como buena, y al cuerpo material como algo

malo. Ya que el cuerpo es malo, decían, lo que hagamos con, o en, él, no importa ni afecta la vida espiritual.

 

¡Pero la Biblia enseña que lo que hacemos con el cuerpo, impacta en forma directa a nuestra vida espiritual!!

Las necesidades del cuerpo fuera de control, pueden eliminarnos del ministerio. “Golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros yo mismo venga a ser eliminado” (1° Corintios 9:27).

 

Ejemplo: Es bueno y necesario comer, beber, dormir, ejercitar el cuerpo y disfrutar del sexo dentro del matrimonio. Pero ¡la inmoralidad les roba la pureza y el gozo a los cristianos! ¡La pereza nos roba el tiempo que debería invertirse en la Biblia y en la oración! ¡La gula nos roba la salud y las energías necesarias, para el ministerio! ¡El culto al cuerpo nos roba la atención del cuidado del corazón, para concentrarla en nuestra belleza exterior!

 

Por tanto, usa tu cuerpo para vivir para Dios “...sacrificio vivo...” Literal: “Como una ofrenda viviente”.

 

¡Los redimidos son los únicos que pueden presentar un sacrificio vivo, porque son los únicos que han recibido vida espiritual! “Y él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”.

 

En la mente de Pablo, quizás, estaba la imagen del sacrificio del holocausto del Antiguo Testamento. Según Levítico capítulo 1, este sacrificio implicaba que el ofrendante, colocaba sus manos sobre la cabeza del cordero, como símbolo de transferencia de su pecado y culpa, al cuerpo del animal. Luego se lo degollaba, y el sacerdote recogía la sangre, y la rociaba alrededor del altar de sacrificios. Luego se despellejaba al animal, se cortaba en pedazos, y se quemaba por completo sobre el altar. La frase: “Todo sobre el altar” (Levítico 1:9) es el concepto clave del holocausto. Este es un cuadro de la completa dedicación del Señor a la voluntad del Padre (Hebreos 10:9) Y aquí, parece ser un cuadro vívido de la clase de dedicación que Dios espera de todos sus hijos (Romanos 12:1-2).

 

Los sacerdotes debían mantener un fuego continuo para el holocausto diario (Levítico 6:12-13). Los cristianos también.

¡La verdadera adoración a Dios, implica presentar todo nuestro ser sobre su altar, todos los días de la vida!

 

Usa tu cuerpo para vivir en santidad. “Sacrificio santo...” “Santo” significa “apartado del pecado, para Dios.

En la ley de sacrificios del Antiguo Testamento, los animales ofrecidos en adoración debían estar libres de defectos físicos. Esa pureza física, prefiguraba la pureza espiritual que Dios requería del donante.

¡Al Santo se lo sirve en santidad!

 

Una de las verdades más impactantes de la Biblia es que: ¡Dios no acepta cualquier cosa que se le ofrece!

Así es este pueblo (...) asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo” (Hageo 2:14).

 

¡El pueblo traía ofrendas al altar pero a la vez, desobedecía la orden expresa de reconstruir el templo de Dios!

¡Pero la obediencia, es la base para que el Señor acepte con agrado un sacrificio! En 1° Samuel15:22 leemos: Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”.

 

¡Mejor es la obediencia que los sacrificios! ¡La obediencia es el sacrifico de adoración más agradable a Dios!

 

¡Dios rechaza primero a su pueblo desobediente y en consecuencia, todas sus obras, alabanzas y adoración!

 

Ejemplo: Según la mitología griega, todo lo que tocaba el rey Midas se convertía en oro. De la misma forma, en un estado de desobediencia, ¡todo lo que tocamos en la obra del Señor, se convierte en algo desagradable a Él!

¡Aún las más santas obras ministeriales, como cantar, predicar, evangelizar, discipular, hacer misericordia o dar, pueden contaminarse ante los santos ojos del Señor, si provienen de un corazón desobediente!

 

Usa tu cuerpo para agradar a Dios. “...sacrificio agradable a Dios...” ¡Solo un sacrificio vivo y santo, es decir la entrega de todo lo que somos, y todo lo que tenemos, puede ser del agrado de nuestro Señor!

 

Llegar a “agradar a Dios” es el objetivo final, y el más grande de la vida cristiana. En 2° Corintios 5:9, Pablo escribió: “Por tanto, procuramos también ausentes o presentes (del cuerpo, es decir vivos o muertos) serle agradables” (aclaraciones entre paréntesis, agregadas).

 

Hoy podemos ofrecer sacrificios agradables a Dios porque estamos en Cristo, en quien el Padre se complace (Mateo 3:17), y porque los ofrecemos en comunión con Cristo. En Hebreos 13:15: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (de Cristo), sacrificio de alabanza, es decir, frutos de labios que confiesan su nombre” (aclaraciones entre paréntesis, agregadas).

 

Nuestro cuerpo ha sido comprado mediante el pago de un precio; ya no nos pertenece; es propiedad de Dios; por tanto, ¡debe usarse siempre, como instrumento para glorificar a Dios! En 1° Corintios 6.20: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”

 

Esta es la única forma razonable de adorar al Dios de misericordias. “...que es vuestro culto racional...”

La palabra traducida “Culto” LATREIA, se refiere a cualquier servicio de adoración que es hecho para Dios.

La palabra traducida “Racional” LOGIKOS, tiene una gran variedad de significados. Puede traducirse como “culto racional”, en contraste a las experiencias estáticas religiosas; (Versión Reina-Valera 1960; LBLA) o “culto espiritual” en contraste a lo externo y superficial, (Nueva Versión Internacional) o “culto verdadero” en contraste con la hipocresía religiosa (Nueva Traducción Viviente).

 

Pablo usa este término para diferenciar el verdadero culto al Señor, del culto “nominal o litúrgico” que puede expresarse con sentido externo de piedad aparente, aunque el corazón del adorador esté muy lejos de Dios.

 

Ejemplo: Año 700 a.C. En Isaías 29:13 leemos: “Dice pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” ¡Dios no se deleita en liturgias externas, sino en corazones entregados!

 

Por eso, Jesús dijo que la adoración que busca el Padre es la que se ofrece en “espíritu” es decir, de corazón, con el alma, en contraste con lo aparente y externo; y en “verdad”, es decir, conforme a la verdad de Dios revelada en su palabra; en contraste con las experiencias sensoriales, que suelen contradecir las Escrituras.

El punto: ¡Pensando en que Dios entregó a su Hijo, es racional y espiritual, que el santo se entregue a Dios!

 

II.-Debemos ofrecer nuestra mente al Señor. (Romanos 12:2a)

 

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…”

La partícula negativa “No” significa “no sea que” ¡Den todo a Dios, no sea que se estén volviendo mundanos!

¡Esto significa que si no entrego todo mi ser al Señor, aunque vaya a la iglesia, me estoy volviendo un mundano!

 

Si les pidiera que representaran a un mundano, quizás dibujarían un joven que promueve sexo, droga y Rock.

Pero el mundo es la sociedad sin Dios. Es la nube de opiniones, valores, ideologías, esperanzas, impulsos, modas y propósitos, que son anti Bíblicos, pero que gozan de gran aceptación en una sociedad en particular.

 

El mundo tiene su propia espiritualidad. Adopta la forma de falsa doctrina (“doctrinas de demonios” 1° Timoteo 4:1) y de un culto externo y formalista, (de labios, no de corazón) o de profesiones de fe falsas, (trigo y cizaña).

 

¡Mundo es vivir sin buscar a Dios! ¡Puedo estar con mi cuerpo en la iglesia, pero ser un mundano en mi corazón! ¡Sino entrego todo a Dios, sino amo, obedezco, sirvo y busco a Dios, estoy viviendo como el mundo!

 

TEST DE MUNDANALIDAD: Si el mundo es el sistema cultural que promueve la vida sin Dios, entonces podemos saber que somos mundanos, cuando todo lo que es espiritual y eterno, no es una prioridad de vida.

 

De la raíz del verbo traducido “Conforméis” SCHEMATIZO, proviene el término “esquema, o forma exterior”.

Ojo: ¡Los discípulos de Cristo somos enviados al mundo a predicar el evangelio! En Juan 17:18, fue Jesús, quien orando al Padre por sus discípulos dijo: “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”.

¡El mandato aquí, no implica AISLARSE del MUNDO, sino de no AMOLDARSE a la MALDAD del MUNDO!

 

Ejemplo: Imaginen una repostera vertiendo chocolate caliente dentro de un molde con forma de lobo. Cuando el chocolate se enfríe, tendremos un lobo de chocolate. En términos espirituales, esto sucede cuando la vida del creyente se derrama dentro del molde del mundo; ¡Pronto adoptará su forma! ¡Pronto estará buscando su valor, propósito, y deleite, en cosas del mundo y no en el Señor! ¡Pero Jesús dijo que no somos del mundo!

¡Nosotros no somos del sistema malvado que busca el sentido de la vida sin Dios! ¿Por qué amoldarnos?

 

Es común ver lobos usando máscaras de ovejas para destruir la Iglesia. ¡Pero es triste ver a las ovejas del Señor, usando máscaras de lobo, para ocultar sus convicciones, fe, esperanza, y amor al Señor, tras ellas!

¡No hay nada más patético que ver cristianos más apasionados por las diversiones, modas, ideales, valores y la música del mundo, que por la gloria de Dios, el conocimiento de su Palabra, y la extensión de su evangelio!

 

¿Qué podemos hacer? Pablo escribe: “transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”

¡Los cristianos no deben conformarse al mundo, sino que deben permitir que el Espíritu Santo, transforme su mente!

 

Transformar” sugiere un cambio interior que en consecuencia, moldea una transformación exterior.

 

El verbo “transformaos” está en voz pasiva. (“¡déjense transformar!”) comunica la idea de que la renovación de los pensamientos, sólo es posible, mediante la intervención de un agente ajeno a nosotros. ¿Quién será?

 

En 2° Corintios 3:18: “Somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen como por el Espíritu del Señor”

 

¡La transformación es operación del Espíritu! ¡Él hace de nosotros personas diferentes, a imagen del Señor!

 

Del verbo traducido “Transformaos” METAMORPHOO, se deriva nuestro término castellano: “Metamorfosis”

Definición del diccionario: “Transformación que experimentan determinados seres en su desarrollo biológico y que afecta no solo a su forma, sino también a sus funciones, y su modo de vida”. Así como en la metamorfosis una oruga es transformada en mariposa, el miserable que recibe misericordia, es transformado a imagen de Cristo.

 

A través del fruto del Espíritu Santo, Dios hace de nosotros personas, amorosas, gozosas, pacíficas, pacientes, benignas, bondadosas, confiables, mansas y con dominio propio. ¡Nos parecemos menos a nosotros, y más a Cristo!

 

¿Cómo? ¡El Espíritu Santo transforma nuestra manera de Vivir, renovando nuestra manera de pensar!

¡Pues debemos entender que las acciones, nacen de los pensamientos! ¡Un corazón renovado, produce una conducta renovada! En Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida” .

La palabra traducida, “Renovación”, significa “nuevo de nuevo” ¡Nuevas dosis de la Palabra para cada día!

Implica un proceso. Debemos saturar la mente de nuevos pensamientos bíblicos cada día, y el Espíritu Santo los usará, para limpiar los viejos pensamientos mundanos. ¡No somos pasivos en la santificación! ¡Nuestra tarea es llenar la mente de Biblia, y la de Dios, transformarnos con ella! ¿Adivinen de qué lado se frena el proceso?.

¡Los cambios de conducta, que no son fruto de un cambio de corazón, serán superficiales y de corta duración! ¡El borracho vuelve a tomar; el violento a golpear; el lascivo a fornicar, y el santo dormido, a mundanalizar!

¡No se trata de dejar de tomar la forma del mundo, para tomar la forma de los evangélicos en las Iglesias!

¡Sino de permitir que el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios, transforme nuestra manera de pensar y vivir!

 

III.-Debemos rendir nuestra voluntad a la del Señor. (Romanos 12:2b)

 

En Romanos 12:12.b leemos: “…para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

La renovación tiene un propósito: Que cada creyente pueda “comprobar” cual sea la buena voluntad de Dios.

El verbo traducido “Comprobéis” DOKIMAZO, significa “Probar para llegar a aprobar”. Es un control de calidad.

El creyente debe “comprobar” o “poner a prueba” cada pensamiento, y acción en su vida, para “aprobar” sólo aquello que sea conforme a la voluntad de Dios, y para poder rechazar, todo lo que sea contrario a ella.

 El término traducido “Voluntad” THELEMA, tiene que ver con los mandatos de Dios, con aquello que él desea.

La mente renovada por la palabra, nos capacita para discernir lo bueno de lo malo, lo santo de lo profano, lo

edificante de lo trivial, lo conveniente de lo inconveniente, lo mejor de lo bueno, para quedarse con lo mejor.

¡Cuando una mente es transformada por la Palabra, estará en condiciones de discernir la voluntad de Dios!

Y uno comprueba que en lugar de ser desabrida, pesada y dura; su voluntad es buena, agradable y perfecta.

 

¡Cuando renovamos la mente con la Palabra, llegamos a desear la voluntad de Dios más que la nuestra! ¡Descubrimos que los planes de Dios, siempre serán más buenos, agradables y perfectos que los nuestros!

 

  • BUENA (AGATHOS); implica algo que es bueno en su naturaleza y produce buenos frutos en consecuencia. Implica todo aquello que es bueno y nos hace bien. Salmos 40.8: “El hacer tú voluntad Dios mío, me ha agradado”.

  • AGRADABLE (EUARESTOS) Aquello que satisface a Dios. Que es de su agrado y le complace. (En Versículo 1).

  • PERFECTA: (TELEIOS) Algo que llega a la madurez. Se usaba para describir frutas maduras. La Palabra en este contexto, implica que el plan de Dios es inmejorable, completo, y por ende, lo mejor para nuestras vidas.

 

Samuel Pérez Millos: “En una sabia elección, y después de haberlo comprobado, el cristiano deja a un lado cualquier cosa que sea de su agrado, para tomar sólo aquellas que sean del agrado de Dios; la vida cristiana depende de la acción de renovar la mente con la Palabra, para poder tomar decisiones de acuerdo con la voluntad de Dios”.

 

 

CIERRE Y APLICACIÓN FINAL: ¿Cómo llego a Cristo?

 

La forma correcta de responder a la misericordia de Dios, es entregarle todo nuestro ser en sacrificio.

1.-¿Le has consagrado tu cuerpo al Señor? ¿Usas tu cuerpo para Dios, o para la inmoralidad o la pereza, el orgullo o la gula? ¿Lo idolatras? ¡Lo sabes cuando te deprimes o te envaneces por su belleza! ¡Pon tu cuerpo al servicio del Señor antes que vengan los días en los cuales no tengas fuerza o el Señor te llame a su gloria.

 

2.-¿Cuesta cambiar? ¡Tu fuerza de voluntad no sirve! ¡Tal vez no cambias porque no dejas que El renueve tus pensamientos con su Palabra! ¡Nunca dejarás tu pecado pensando en tú pecado! ¡Mejor, piensa en la Palabra! Busca momentos a solas con Dios frente a la Biblia. Ven al seminario de la iglesia. Vuelve a oír los mensajes a través de la página web.

 

3.-¿Has entendido lo que significan las misericordias de Dios para con su pueblo? ¡Ese es el motor!

Nunca podremos entender las misericordias de Dios lejos de la cruz. Es en la dimensión del monte Calvario, donde se aprecia la misericordia en su mayor esplendor. Piensen en el Santo y Justo muriendo por los injustos para llevarnos a Dios (1° Pedro 3:18). Piensen en los lamentos, lágrimas, y el dolor previo en Getsemaní (Hebreos 5:7); en la cabeza sangrante del Rey de reyes, coronada de espinas (Mateo 27:29); en su espalda herida y desgarrada por los golpes inmisericordes del látigo romano (Juan 19:1); en las manos y los pies horadados por los clavos (Juan 19:18); en la boca reseca por la angustia, la deshidratación, y la fiebre (Juan 19:28); en las burlas y los desprecios de los espectadores (Mateo 27:38-44); en la soledad de las tinieblas y el desamparo de Dios Padre (Mateo 27:45-46); cuando asume el precio de nuestra paz, al soportar derramarse sobre El, el torrente de la ira de Dios (Gálatas 3:13); piensen en la muerte física que sujeta por un poco de tiempo la gloriosa persona del Dios humanado (Mateo 27:46); en la tumba que recoge el cuerpo inerte de quien es el autor de la vida (Lucas 23:53).

 

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