“Ya están entre nosotros”, Carta de Judas v. 4; Psr. Mariano Merino.

La apostasía es el lento proceso mediante el cual las personas se apartan de la fe que alguna vez profesaron.

Tomando el lenguaje de la parábola del sembrador: son personas que oyen la Palabra, la reciben con gozo, “creen” por poco tiempo, pero luego, sea por la acción del diablo, la persecución, o los afanes, se apartan. Ellos han recibido la palabra escrita, pero no la palabra viva; la semilla, pero no el fruto. La luz, pero no la vida.

Los apóstatas parecen ovejas, pero son lobos. Trigo, pero son cizaña; buenos árboles, pero dan malos frutos.

La particularidad de la apostasía, que la hace tan peligrosa, es que se da dentro del seno de la iglesia (Judas vs. 4, 12). Ellos están en la iglesia, pero no son de la iglesia. No son de Cristo. Son sensuales y dividen las iglesias. (Judas vs.19). Se da tanto entre los miembros como en los ministros (preocupación de Judas), sea en palabras o en hechos (Tito 1:16).

El propósito: exhortarnos a defender la verdad (Judas v. 3). Darnos herramientas para que podamos descubrir a los mentirosos. Judas describe a estos hombres para que sepamos reconocerlos (Judas vs. 4, 8, 10, 11, 12, 14, 16, 19).

 

I.-Los lobos ya están entre nosotros (v. 4).

A.-La presencia de los apóstatas:

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente…” (Judas v. 4).

¿Por qué es tan necesario defender la doctrina? ¡Porque los apóstatas ya se han introducido en la iglesia!

¡Satanás, ya ha sembrado su cizaña entre el trigo! ¡Los lobos vestidos de ovejas ya están dentro del redil!

El verbo traducido “han entrado encubiertamente” (pareisduno), significa “entrar al lado”. Implica las ideas de infiltrarse, o entrar en secreto, o entrar por la puerta de al lado escurriéndose. Siempre con mala intención.

La maldad sigilosa de los apóstatas queda demostrada porque se infiltran en la iglesia, para corromperla (Judas vs. 16, 19).

Pedro habló acerca de ellos: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aún negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2da. Pedro 2:1).

Son personas que entran sigilosamente por la puerta lateral. Son colados en la fiesta de adoración de la iglesia.

MacArthur: “En el griego clásico, la expresión describe la sagacidad de un abogado que por medio de argumentación astuta, se infiltra en las mentes de los funcionarios del tribunal y les corrompe el pensamiento”.

Así, después que han entrado en la iglesia, los apóstatas ingresan en posiciones de liderazgo dentro de ella, desde donde pueden inyectar en las mentes de los hermanos, sus herejías tan novedosas como destructivas.

Hay muchos falsos maestros, propagando mentiras y persiguiendo a los santos fuera de la iglesia. Pero los falsos pastores, diáconos, maestros de escuela, dominical que están dentro de la iglesia, son mucho más peligrosos.

Los ataques desde afuera de la Iglesia, suelen traducirse en persecución, que fortalece y une a la iglesia.

Los ataques desde adentro de la iglesia, suelen traducirse en pecados que debilitan y dividen la iglesia.

Los apóstatas son: impíos (Judas v. 4); rebeldes (Judas v. 8); murmuradores (Judas v. 16); quejosos e insatisfechos (Judas v. 16b). Además de, buscadores de gloria personal (Judas v. 16); manipuladores (Judas v. 16c); mundanos (Judas v. 19) y divisores (Judas v. 19b). Son sembradores de dudas acerca de la doctrina de Cristo (Judas v. 4), y hablan de sus experiencias místicas (Judas v. 10).

¡El punto de Judas es que los apóstatas se han infiltrado en las iglesias! Y hoy, los vemos en seminarios, en agencias misioneras, en escuelas cristianas, componiendo música cristiana, y predicando en los púlpitos.

Pablo les advirtió a los pastores de las iglesias de Éfeso que -después de su partida- entrarían lobos a la grey: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20:30). El apóstata puede ser un compañero de ministerio, de seminario, un maestro, etc.

Primero hacen profesión de fe; luego se bautizan y llegan a ser miembros; finalmente son ministros en la iglesia.

En la música: el ritmo y el romanticismo han desplazado a la revelación. Las emociones a las Escrituras. En la consejería: los principios de Freud han desplazado a los revelados por Dios, a través de Pablo o Pedro.

Por eso la gente no deja su pecado. Se torna dependiente del consejero como si no tuvieran el poder del Espíritu Santo.

En el púlpito: el pensamiento positivo, la psicología emocional, y aun la política han reemplazado a la Palabra.

Por eso la gente sale motivada y orientada a alcanzar sus sueños; moralizada; pero no salva ni santificada.

En las misiones: Las necesidades sociales y económicas de la gente han reemplazado a las eternas. Por eso es común ver misioneros que hacen buenas obras, pero que no predican el evangelio ni enseñan la verdad.

 

B.-Predicción de los apóstatas.

Los que desde antes habían sido destinados para esta condenación” (Judas v. 4).

El adverbio “antes” (palai), significa “mucho tiempo atrás”. Podría traducirse “hace mucho tiempo atrás”.

El verbo traducido “destinados” significa “pre-escritos” Lo que sugiere es que la apostasía y la condenación que la acompaña, no son un tema novedoso; sino un tema del cual, ya se había escrito mucho tiempo atrás.

Dios ha revelado -desde los tiempos más antiguos- la existencia y la condenación de este tipo de hombres.

El Antiguo Testamento contiene innumerables ejemplos de apostasía y de su correspondiente castigo divino.

Judas advierte que si los hombres deciden apostatar, sufrirán las consecuencias que padecieron los israelitas

incrédulos en el desierto (Judas v. 5), los ángeles que pecaron (Judas v. 6) y las ciudades de Sodoma y Gomorra (Judas v. 7)

En el verso 14 de la misma carta de Judas, vemos que Enoc (pre diluviano, séptimo desde Adán), había escrito acerca de estos hombres.

El apóstol Juan también escribió acerca de ellos. En 2da. Juan v. 7: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne”. En 1era. Juan 4:1: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”.

 

C.- El carácter de los apóstatas.

...hombres impíos…” (Judas v. 4). La palabra “impíos” (acebes), significa “sin temor o sin reverencia Dios”. En Romanos 5:6 dice: “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos”. ¡Cristo murió por los impíos, es decir, por su grey, por nosotros! Los impíos son personas incrédulas.

¡Pero el agravante aquí, es que se trata de personas incrédulas, pero que están disfrazadas de creyentes!

Esto se confirma en verso 19 de Judas: “Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu”.

Estas personas hablan de Dios, pero sus corazones no pueden agradar a Dios. Tienen conocimiento de la Biblia, pero no pueden obedecerla. Parecen libres, pero en realidad, son unos pobres esclavos del pecado.

En Tito 1:16 se los describe: “Profesan conocer a Dios pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.”

Según Mateo 7:22-23, hablan de Dios, echan demonios, hacen milagros, pero no conocen al Señor. ¿La prueba de esto? Ellos siguen siendo “hacedores de maldad”.

Al apóstata no le importa saber si lo que hace, dice o piensa es del agrado de Dios o no, o si es bíblico o no. Sólo le importa el poder, la plata, la popularidad que pueda conseguir. ¡Para ellos, el fin justifica los medios!

Suelen ser líderes pragmáticos que hacen lo que da resultado, y no necesariamente lo que agrada a Dios.

Ejercen un liderazgo de señorío, que manipula a las ovejas (¡con la Biblia!), para sacar provecho de ellas.

Adulteran el mensaje de la Biblia para hacerlo más agradable al oído caído y así juntar más gente en un templo, sin importarles ni la eternidad, ni la espiritualidad, ni la necesidad de santificación, de esas personas.

Sus metas se expresan en términos de resultados, éxito personal, o dinero y no en la gloria de Dios o la madurez de la iglesia. Generalmente tienen doble vida y mantienen pecados ocultos (inmoralidad, avaricia).

¿Cómo pueden hacer esto? ¿No tienen temor de Dios? La respuesta es ¡No! ¡Lo hacen porque son impíos!

 

D.-La conducta de los apóstatas.

“…convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios…” (Judas v. 4).

¡De tal carácter, tal conducta! ¡Como son Impíos en su corazón, también son libertinos en su conducta!

Pedro escribió: “Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición” (2da. Pedro 2:14). ¡Sirven al dios sexo y al dinero!

La palabra traducida “libertinaje” describe a una persona que ha perdido todo sentido del honor, decencia y vergüenza. ¡No siempre se jacta de su pecado, sino que no tiene sensibilidad ante él, porque es un incrédulo!

Bajo la tiranía de sus pasiones carnales, y a pesar de sus buenas intenciones, son esclavos secretos del mal.

Pedro describió su impotencia: “Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción” (2da. Pedro 2:19).

La falsa espiritualidad de los apóstatas, no puede reprimir sus deseos pecaminosos. ¡Se les cae la careta!

Por eso convierten en libertinaje la gracia de Dios. ¡Creen que una persona puede pecar a full, ya que la gracia de Dios ha de consentirlo todo y en última instancia, dicen, Dios nos ama y no se toma tan en serio el pecado!

Rebatiendo pensamientos similares, Pablo escribió en Romanos 6:1-2: “¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡En ninguna manera! Pues los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”

La misma gracia que nos salvó; es la que nos enseña a rechazar todo aquello que Dios rechaza.

En Tito 2:11-12: “La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente”.

En Romanos 6:22, Pablo enfatiza la misma verdad: “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hecho siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y como fin la vida eterna”. ¡El fruto es la santificación!

¡Por eso, Judas, no enfatiza tanto el error doctrinal de estos lobos, sino su falta de santificación! ¡Ellos pueden aparentar ser reformados en soteriología, pero siempre serán deformados en su santificación práctica!

Ejemplo: si de las ramas de un árbol cuelgan manzanas, ¿estamos ante un...? ¡Manzano!

¿Y si cuelgan Peras? Estamos ante un peral.

Si en la vida de una persona solo se observa pecado ¿estamos ante un...? ¡Apóstata!

 

E.-Las creencias de los apóstatas.

“…niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo” (Judas v. 4).

¡Los apóstatas se ponen nerviosos cuando escuchan hablar de la soberanía de Dios y del señorío de Cristo!

Los mejores manuscritos omiten la palabra “Dios”, atribuyendo soberanía y señorío absoluto a Jesucristo.

El punto de Judas es que con el tiempo, los apóstatas pervierten lo que las Escrituras dicen acerca de Cristo.

En la práctica, niegan el título “Señor” (kurios), que significa “amo, dueño”, al rehusar someterse a la voz del buen Pastor. Niegan al Señor el lugar que le pertenece como amo y señor, con autoridad para demandar obediencia a su Palabra. “Siguen a Cristo” siempre y cuando su Palabra no contradiga sus propios deseos.

Niegan el Nombre “Jesús” (Salvador) y el título “Cristo” (equivalente griego de Mesías) que significa “Ungido”.

¡Los apóstatas niegan que Jesús sea el único Ungido por Dios, para salvar a los pecadores del infierno!

En la práctica, esto lo hacen al predicar falsos evangelios.

Jesús murió para hacer felices, prósperas y saludables a las personas”. ¡Jesús murió para salvar al hombre del control y de la condenación del pecado!

¡Ellos adoptan una forma piadosa, y al mismo tiempo niegan algunas verdades esenciales acerca del Señor!

Algunos no creen en la inspiración de la Escritura; otros niegan la muerte expiatoria de Cristo, su regreso, etc.

El punto de Judas es que los apóstatas, se ven a sí mismos como sus propios dueños y señores de la verdad.

Son ley para sí mismos. Establecen su propia teología, y como resultado, sus propias prioridades para la iglesia.

En vez de interpretar con humildad las Escrituras, ellos imaginan con arrogancia su propio concepto de Dios.

Nosotros no tenemos el derecho de imaginarnos a Dios; pero tenemos el deber de interpretar su Palabra.

El fallecido A.W.Tozer: “Entre los pecados a los que tiende el corazón humano, es difícil hallar otro que sea más odioso para Dios que la idolatría; porque el corazón idólatra da por sentado que Dios es otro distinto a quien es; algo que en sí es un pecado monstruoso, y sustituye al Dios verdadero, por otro hecho conforme a su semejanza. Este “dios” siempre se conformará a la imagen de quien lo ha creado; es muy natural que un dios engendrado en las sombras de un corazón caído, no sea una verdadera semejanza del Dios verdadero.”

Notemos el deterioro: primero, el carácter impío. Apariencia piadosa, pero un corazón impío. Segundo: Con su conducta distorsionan la belleza de la gracia, tomándola como una puerta abierta para el pecado. ¡Hablan de santidad pero viven en el pecado! Tercero: en sus creencias y discursos, terminan negando doctrinas esenciales acerca de Dios y de Cristo. “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan” (Tito 1:16).

 

Cierre y aplicación final.

Los lobos estaban entre las ovejas en tiempos de Judas; ¿por qué creemos que no estarán entre nosotros hoy? ¡Pero tranquilos! ¡La intención de Judas no es la de provocarnos un ataque de pánico eclesiástico! ¡La iglesia tiene una Cabeza soberana, que es Cristo! ¡Las ovejas han sido compradas a precio de su sangre!

El Señor dijo que iba a edificar su iglesia, y que ni las puertas del Hades prevalecerían contra ella. ¿Entonces?.

¿Cómo enfrentarla? El método paulino: “Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Romanos 20:31). Debemos amonestarnos los unos a los otros. ¿Y cuando Pablo se fuera? Romanos 20:32: “Os encomiendo a Dios, y a la Palabra de su gracia, la cual tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.” ¡Precisamos pastores que conozcan las Escrituras! ¡La iglesia de hoy también precisa de hombres que nos enseñen y amonesten con la Palabra!

¡El antídoto contra la apostasía es la comunión con Dios, y la confianza en la suficiencia de las Escrituras!

Ejemplo: La misma Palabra que oyen, siguen y alimenta las ovejas, es la que espanta y desenmascara a los lobos. ¡Estos lobos disfrazados no se quedarán mucho tiempo en una iglesia donde sólo se sirve comida para ovejas!

Hermanos, ¿creemos en la suficiencia de las Escrituras? Donde es creída y obedecida, la Palabra de Dios tiene el poder para salvar al Incrédulo (1era. Pedro 2:23), y para santificar (Juan 17:17) y equipar (2da. Timoteo 3:17) a la iglesia.

El evangelio es poder de Dios para salvación. Nada de los que hagamos o digamos tiene este poder divino.

A veces pienso que en estos tiempos de ingenuidad, las iglesias le hemos hecho fácil el trabajo a los apóstatas. Creo que las iglesias abrazamos una idea horrenda, disfrazada de piedad: “La iglesia debe ser atractiva al mundo”.

¡Con esa premisa en mente, los apóstatas son felices! Ellos tendrán en pocos años una iglesia a su propia imagen y semejanza carnal. Allí no habrá enseñanza expositiva de la Palabra, sino entretenimiento y diversión; no se fomentará la devoción sino la diversión; no se hablará de la santidad sino de la felicidad, etc.

¡Todo esto puede reunir mucha gente en un edificio, pero carece del poder de Dios para salvar o santificar!

El famoso pastor bautista reformado inglés, C.H. Spurgeon (1834-1892) anunció: “Vendrá un tiempo cuando en lugar de tener pastores alimentando a las ovejas, la iglesia tendrá payasos entreteniendo a las cabras.”

El predicador Paul Washer dijo: “Si usas métodos carnales para atraer gente a la Iglesia, vas a atraer gente carnal, y entonces tendrás que utilizar medios más carnales para mantenerlos en la Iglesia”. ¡Qué tristeza!

 

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