“Los lobos siempre serán lobos”, Carta de Judas vs. 8-11, Psr. Mariano Merino.

El día 18/11/1978, el mundo contempló estupefacto los 912 cuerpos de los seguidores del pastor pentecostal Jim Jones que yacían sin vida, por el efecto del veneno. Por años, este lobo mostró su piel de “oveja piadosa”. Luchó contra el racismo. Sacaba jóvenes de las drogas. Pero después de su muerte, se comprobó que era un abusador de mujeres; que era violento con los desobedientes; que se rebeló contra las iglesias; que dejó de predicar la Biblia, y que sólo estaba motivado por su orgullo. ¡Era un ser inmoral, insubordinado e irreverente!

Judas acaba de mostrarnos la conducta de los apóstatas del pasado; ahora describe a los del presente, para que las iglesias aprendamos a reconocerlos. Como Jones, suelen ser inmorales, insubordinados, e irreverentes. Estas mismas características se evidencian en los tres ejemplos extraídos del Antiguo Testamento, citados por Judas en los versículos 5-7 de su carta:

.-Los apóstatas son físicamente inmorales, y contaminan sus cuerpos, como la gente de Sodoma y Gomorra.

.-Los apóstatas, suelen ser intelectualmente orgullosos e insubordinados, como los israelitas en el desierto.

.-Los apóstatas, suelen ser espiritualmente irreverentes y blasfemos, como los ángeles que se rebelaron.

Los apóstatas parecen ovejas, pero son lobos soñadores, inmorales, orgullosos e irreverentes”. Es importante que -cuando hablamos de apostasía- entendamos que no es una referencia a hermanos que tienen una postura escatológica diferente, o que tienen tendencias arminianas, o adoran alzando las manos. La apostasía es el lento proceso mediante el cual las personas se apartan, de la fe que alguna vez profesaron.

El propósito de la carta de Judas: Exhortarnos a defender la verdad (Judas v. 3); darnos herramientas para que podamos descubrir a los mentirosos. Judas describe a estos hombres para que sepamos reconocerlos (Judas vs. 4, 8, 10, 11, 12, 14, 16, 19).

I.-Ellos son soñadores (Judas v. 8.a).

No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad.” (Judas v.8). La conjunción traducida como “No obstante” (MENTOI), conecta, contrasta y potencia lo dicho con el párrafo anterior. ¡A pesar de que saben que Dios destruyó a los Israelitas incrédulos, y que encerró en prisiones eternas a los ángeles que pecaron, y que destruyó las ciudades inmorales, los apóstatas siguen haciendo lo mismo hoy!

Ellos hacen las mismas cosas que hicieron sus predecesores, aún sabiendo que Dios siempre ha sido severo con la apostasía. No temen a Dios. ¡Conocen las historias de la Biblia, pero no conocen al Dios de la Biblia!

Judas los describe como “Soñadores”. El contexto nos muestra que el tono es despectivo; ¡Judas no los está alabando por sus visiones o sueños! No dice: “Es un don de Dios, úsenlo para su gloria y el bien de la iglesia”. ¡No! ¡Sus sueños son una señal de apostasía! El tiempo presente implica que estas personas viven soñando; y la voz media, indica que son afectados por sus propios sueños. ¡Viven soñando e interpretando sus sueños!

El punto es que sus sueños son su ley. No usan tanto la revelación escrita de Dios, sino la “revelación” de sus propios sueños. Ellos esconden la luz de la revelación divina, en las sombras de sus visiones humanas.

Los falsarios aducen que sus sueños son fuente divina, autorizada para las “nuevas verdades” que proclaman. Con total desfachatez, estos visionarios convierten sus sueños en doctrina, o en anuncios proféticos, que se convierten en mandamientos para sus seguidores, o en señales de lo que se supone que Dios va a hacer.

¿Qué sucede si lo que dice no se cumple? En Deuteronomio 18:20-22 dice: “Pero el profeta que hable con presunción en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morirá. Y si dices en tu corazón: '¿Cómo conoceremos la palabra que el Señor no ha hablado?' Cuando un profeta hable en el nombre del Señor, si la cosa no acontece ni se cumple, esa es la palabra que el Señor no ha hablado; con presunción la ha hablado el profeta; no tendrás temor de él”. ¡No es de Dios!

¿Qué sucede si lo que dice se cumple? En Deuteronomio 13:1-3: “Cuando se levantare en medio de ti profeta o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos… no darás oído a las palabras de tal profeta, ni tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma”. Si se cumple, pero como fruto la gente no ama a Dios, no le creas ni oigas.

Estos soñadores no te dicen: “Deja a Dios”, sino “Sigue a este dios que te presento; dios dinero, prosperidad”.

¿Por qué lo hacen? Porque se tornan populares. En 2da. Timoteo 4:1-2, Pablo anima a Timoteo a predicar la Palabra. En 4:3 le da la razón: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propios deseos, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”. De la palabra traducida “fábulas” se deriva nuestro término “mitos”: historias ficticias.

¿Qué debían hacer con un soñador falsario? Deuteronomio 13:5 dice: “Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová… y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses…” ¡Menos mal que ya no estamos bajo la ley!

¿Qué debemos hacer con ellos, según el Nuevo Testamento?

En Romanos 16:17 leemos: “Os rogamos hermanos que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido y que os apartéis de ellos” ¡Todos somos responsables! ¡No le prestes oído a un lobo! ¡No le digas “bienvenido”! ¡Habla pronto con los pastores y diáconos de la Iglesia!

II.-Ellos son inmorales (Judas v. 8.b).

Lo cierto es que estos “soñadores”, por un lado “sueñan” cosas divinas, pero por el otro viven como diablos.

A.-Mancillan la carne.

Ellos son físicamente inmorales, como los habitantes de Sodoma y Gomorra (Judas v.7). La palabra traducida “carne” (SARX), en este contexto, es una referencia al cuerpo físico, al cuerpo humano. El término traducido como “mancillan” (MIAINO), significa “manchar, ensuciar” y de allí en sentido moral “contaminar”. Juntas, estas palabras son una clara referencia a la impureza o inmoralidad sexual, que contamina el cuerpo.

La Biblia Nueva Traducción Viviente traduce: “Llevan una vida inmoral”. La Nueva Versión Internacional, “Contaminan su cuerpo”.

En su segunda carta, Pedro también describe a los apóstatas como personas inmorales. En 2:10 dice que Dios castigará “a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia”. En 2:14 dice “tienen los ojos lleno de adulterio, no se sacian de pecar, seducen las almas inconstantes…”

En el otro extremo, a manera de ascetismo, Pablo le dijo a Timoteo que algunos “apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, por la hipocresía de mentirosos que teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó.” (1era. Timoteo 4:3).

En un extremo, tenemos el libertinaje; en el otro, el celibato; y en el medio, vemos en 1era. Timoteo 3:2, que Dios exige que el pastor “sea marido de una sola mujer” u “hombre de una mujer”. Fidelidad sexual dentro del matrimonio.

El tiempo presente del verbo “mancillan”, nos indica que la inmoralidad sexual para ellos, es un estilo de vida. Una cosa es caer en la inmoralidad, y otra muy distinta es practicar la inmoralidad y ministrar a la vez. Los apóstatas suelen vivir en una inmoralidad secreta, hasta que su pecado sale a la luz, y es un escándalo. Los escándalos sexuales han rodeado la historia de la iglesia, desacreditando su mensaje en el camino. Ministros abusadores, pedófilos, adúlteros, homosexuales, han sido y son moneda corriente en “la iglesia”.

¿Por qué? ¡Porque las iglesias están llenas de apóstatas! ¡Ya se han infiltrado! ¡Comen con nosotros! (Judas vs. 4,12). ¡Cuidado con las apariencias! Los apóstatas suelen ser amables, simpáticos, pero inmorales y malos a la vez. Son como los escribas y fariseos, semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Sólo la obra del Espíritu Santo, puede santificar los deseos carnales. Por eso en Gálatas 5:16, se nos exhorta: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. Pero en el verso 19 de su carta, Judas afirma con claridad que los falsos maestros no tienen el Espíritu de Dios morando en ellos -y por ende- operando santificación en ellos.

Por tanto, asumimos que tarde o temprano la máscara de piedad se caerá y sus rostros inmorales florecerán. En 1era. Pedro 2:19: “Les prometen libertad, pero son ellos mismos esclavos de corrupción” Son esclavos del pecado”. Esto justifica el titulo de este sermón: “Los lobos siempre serán lobos”. Ellos parecen ovejas pero no lo son.

III.-Ellos son insubordinados (Judas v. 8.c).

Rechazan la autoridad. Son intelectualmente insubordinados, como el Israel incrédulo en el desierto (Judas v. 5). El verbo traducido “rechazan” (ATHETEO), se refiere a desechar o menospreciar algo que ha sido establecido. El tiempo presente del verbo “rechazan”, implica que -para ellos- el rechazo a la autoridad es un estilo de vida. La palabra traducida “autoridad” (KURIOTES) viene de “KURIOS” que significa “Señor”. Ellos menosprecian, o rechazan el señorío o la autoridad en general; pero desprecian el señorío de Jesucristo en forma particular.

En el verso 4, Judas ya nos ha dicho: “niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”. ¡Los apóstatas niegan que Jesús sea el único ungido por Dios, para salvar a los pecadores del infierno! En la práctica, esto lo hacen al predicar falsos evangelios. “Jesús murió para hacer felices, prósperas y saludables a las personas” ¡Jesús murió para salvar al hombre del control y de la condenación del pecado!

¡Los apóstatas se ponen nerviosos cuando escuchan hablar de la soberanía de Dios y del señorío de Cristo!

En la práctica, niegan el título “Señor” (KURIOS), que significa “amo, dueño”, al rehusar someterse a la voz del buen Pastor. Ellos “siguen a Cristo”, siempre y cuando su santa Palabra no contradiga sus propios deseos.

El punto de Judas, es que los apóstatas se ven a sí mismos como sus propios dueños y señores de la verdad.

Son ley para sí mismos. Establecen su propia teología, y como resultado, sus propias prioridades para la iglesia. En vez de interpretar con humildad la Escritura, afirman que sus sueños son fuente autorizada de revelación. De esta manera, la verdadera autoridad de las Escrituras, es reemplazada por la falsa autoridad que abogan. Como desprecian la autoridad de la Palabra de Dios, la tuercen y utilizan, para promover su propia autoridad.

IV.-Ellos son irreverentes (Judas v. 8.c).

Son blasfemos. Son espiritualmente irreverentes y blasfemos, como los ángeles que se rebelaron (Judas v. 6). El adjetivo “irreverente” describe a aquella persona que no guarda el debido respeto hacia asuntos sagrados. Los ángeles referidos en el verso 6, ministraban delante del Santo, pero en su irreverencia atroz, se rebelaron. Judas describe a los apóstatas como personas que constantemente “blasfeman de las potestades superiores”.

El verbo traducido “blasfeman” (BLASPHEMEO), significa “hablar mal, difamar, injuriar, y hasta calumniar”.

La expresión “potestades superiores” traduce una sola palabra griega plural (DOXA), que significa “glorias”. Algunos piensan que se trata de la gloria de Dios. En ese caso, los apóstatas viven representando mal a Dios. Otros piensan que Judas se refiere a los seres angelicales. En ese caso, ellos viven injuriando a los ángeles.

La Nueva Traducción Viviente dice: “Se burlan de los seres sobrenaturales”; y la Biblia de Lenguaje Actual traduce: “Blasfeman de las majestades angélicas”.

En 2da. Pedro 2:10 leemos que los apóstatas son “atrevidos, que no temen decir mal de las potestades superiores”.

El punto es que estos lobos, son irreverentes ante las cosas gloriosas de Dios; sus obras, atributos y ángeles.

El tiempo presente del verbo “blasfeman” implica que para ellos, la irreverencia e ignorancia es estilo de vida. Sea con sus palabras, actitudes, o estilos de vida, los apóstatas representan mal al Señor y a sus ángeles.

Según el verso 19 de Judas, ellos no conocen a Dios; por tanto no se sujetan a la autoridad de su Palabra y no le temen. Esta es la razón por la cual son capaces de hacer, decir, y prometer cualquier cosa en el nombre del Señor.

Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: 'El Señor te reprenda'.” (Judas v. 9). Para acentuar la gravedad del caso, Judas contrasta la conducta irreverente de los lobos con la respuesta humilde de Miguel.

Este es el único lugar de las Escrituras donde se menciona este incidente. Respecto de la muerte de Moisés, el Antiguo Testamento declara: “Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.” (Deuteronomio 34:5-6). Parece que Dios, queriendo evitar que alguien accediera al cuerpo de Moisés para venerarlo como una imagen idolátrica, le dio a Miguel la tarea de enterrarlo donde nadie pudiera hallarlo.

¿Sintieron hablar de las reliquias? Una reliquia es una parte del cuerpo de un mártir, o todo él, venerado por algún motivo; o bien algún objeto que, por haber sido tocado por esa persona, es digno de veneración. ¡Si esto no se hacía tendríamos un templo, en el cual la gente tocando el cuerpo de Moisés pueda ser sanada!

Pero el punto de Judas es mostrar que -a pesar de ser una autoridad angelical- cuando “contendía con el diablo”, Miguel no mostró irreverencia para con el diablo, sino temor, humildad y reverencia para con su Dios.

Miguel “no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él” porque sabía que eso le corresponde sólo a Dios. Miguel no se atrevió a usurpar el puesto de “juez justo”; ni se arrogó “soberanía y autoridad” sobre Satanás.

Tampoco intentó definir el destino del diablo. Miguel tuvo una actitud humilde. Sin saber lo que la mano de la omnipotencia de Dios había decretado sobre Satanás, amparado en su autoridad dijo: “El Señor te reprenda”.

Su apelación humilde a la soberanía del Señor, por un lado, lo guardó de pecar, ocupando una posición de autoridad que no le correspondía; y por el otro, puso fin a la disputa con Satanás. En Santiago 4:7 leemos: “Someteos pues a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros”. La forma de resistir al diablo es sometiéndose a la autoridad de la palabra de Dios. Si me someto a la autoridad de Dios, el diablo huye. ¡Nadie como Dios!

Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales.” (Judas v.10). Pero los apóstatas, no son humildes; sino que pretenden tener poder personal sobre Satanás y sus demonios. Con total desfachatez e ignorancia, se arrogan una autoridad, un poder, que no les corresponde pero que les engrandece, porque hace que la gente les tema y admire por ello.

A causa de su inmoralidad e insubordinación a la autoridad, ellos son irreverentes para con las cosas santas.

Ellos blasfeman porque no saben de lo que están hablando. Creen saberlo. Pero están auto-engañados. Se meten con el reino de las tinieblas, teniendo el entendimiento entenebrecido, y el resultado es peligroso.

Por un lado, hablan acerca de cosas que no entienden (aunque creen entenderlas) pero por el otro, se corrompen en aquellas cosas que sí entienden por naturaleza. Si un hombre persiste en su ceguera de los valores espirituales, y permanece sordo al llamado de Dios, llegará el día en el cual ya no podrá ver ni escuchar el llamado que tanto ha despreciado, pues será abandonado a merced de sus instintos irracionales”. En resumen: el precio de hablar de un mundo espiritual que no se conoce, y de resistir el conocimiento de Dios, hará que la persona se corrompa en lo poco que sabe, viviendo en pecado, sin freno, como un animal irracional.

Cierre y aplicación final.

Los apóstatas parecen ovejas, pero son lobos soñadores, inmorales, orgullosos e irreverentes.

Pero nuestro Señor Jesucristo fue puro y sin mancha, no se halló engaño en su boca, ni en su vida pecado. Cristo vivió 33 años demostrando tener perfecta justicia; murió soportando el castigo de nuestras injusticias. Resucitó, vindicando su justicia; hoy vive y llama a todos los hombres en todo lugar que se vuelvan de su pecado y confíen en El. A ellos, les concede su justicia. Te ruego que vengas a Cristo y serás salvo de su ira.

 

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