“¡Ay de ellos!”, Carta de Judas v. 11, Psr. Mariano Merino.

 

La frase traducida como “Ay de ellos” (OUAI) -culturalmente hablando- era como un lamento emocional. Era como decir: “¡Pobre de ellos, la que les espera!”. La Nueva Traducción Viviente traduce esta expresión como sigue: “¡Qué aflicción les espera!”.

En Isaías 3:11 dice: “¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado”. La frase entonces implica por un lado, una denuncia contra el pecado; y por el otro, un lamento por el castigo que se aproxima.

Caín, Balaam y Coré son ejemplos vívidos que nos dicen que Dios castiga y condena a quienes inventan su propio camino; o lucran con su verdad; o se rebelan contra la autoridad divina para cosechar poder y señorío. Los apóstatas son como Caín, porque inventan su propio camino; como Balaam, porque lucran con la verdad; y como Coré, porque arrastran a muchos a rebelarse contra la autoridad de Dios. ¡Ay de ellos! 

I.-Ay de ellos, porque inventan su propia religión (Judas v. 11.a).

Porque han seguido el camino de Caín…” (Judas v. 11). En Génesis 1-2 vemos que Dios creó todas las cosas, por tanto, todo era bueno en gran manera. Pero en Génesis 3, el hombre cae en pecado, y las consecuencias comienzan a verse. En Génesis 4 tenemos la historia de Caín y Abel, los primeros hijos de Adán y Eva. Vamos a leer desde Génesis 4:3: “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera…”.

El punto: Dios aceptó la ofrenda de Abel, pero rechazó la de Caín. ¿Por qué rechazó a uno y aceptó al otro?

Creo que Dios les había enseñado la forma correcta de acercarse a él. A través de la sangre. ¿Por qué digo ésto? Porque ellos sabían algunas cosas.

a.-Sabían que había un día señalado para hacerlo. En Génesis 4:3, la frase “Andando el tiempo” significa “en el tiempo señalado”. Dios determinó un tiempo específico para presentar las ofrendas. Si así no fuera, pregunto ¿por qué ambos hermanos, fueron a adorar a Dios en este día específico?

b.-Sabían que tenían que traer una ofrenda a Dios. De otro modo, ¿De dónde saldría esta idea de la ofrenda? Pero aquí viene el punto de inflexión:

c.-Ellos ya sabían con qué tipo o clase de ofrenda debían presentarse.

Esto lo sabemos por Hebreos 11:4: “Por la fe Abel, ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella”. Abel ofreció una ofrenda de sangre inocente agradable a Dios, y lo hizo por la fe. Pero uno se pregunta: ¿Por la fe en qué? ¡Por la fe en la palabra que Dios les hubo dado! ¡No se puede tener fe en algo desconocido! ¡La fe no se da en el vacío! ¡No es que Abel se inspiró para presentar este tipo de ofrenda, y a esa sensación, el autor de Hebreos le llama fe! Bíblicamente hablando, la fe es la obediencia a la Palabra revelada de Dios. El resto de Hebreos cap. 11 lo afirma. En v. 7, vemos que Noé construyó el arca porque “fue advertido por Dios”. En v. 8, Abraham salió de su tierra y de su parentela porque “obedeció el llamado”; en v. 11 Sara concibió en su vejez, “porque creyó que era fiel quien lo había prometido”. La fe es la obediencia a la Palabra de Dios.

La diferencia en la actitud de Dios para con las ofrendas, la hizo la fe obediente a la Palabra por parte de Abel. ¡Esto implica que Caín también sabía todo esto! Sabía que había un tiempo señalado y lo guardó; sabía que para acercarse a Dios había que traer una ofrenda y la trajo; sabía el tipo de ofrenda que debía traer, pero trajo otra cosa. ¡Caín inventó su propio camino para llegar a Dios! ¡Caín es el padre de la religión apóstata!

Por eso, en Génesis 4:4 la Biblia dice claramente: “Jehová miró con agrado (primero) a Abel y (luego) a su ofrenda”. Y en Génesis 4:5, la Biblia afirma que Jehová: “No miró con agrado (primero) a Caín y (luego) a la ofrenda suya”.

¡Dios se agradó de la fe de Abel, y luego de su ofrenda; pero no se agradó de Caín, y tampoco de su ofrenda!

En 1era. Juan 3:12 se nos agrega información reveladora acerca de Caín: “No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.”

Caín era del maligno, por ende sus obras fueron malas, y Dios lo rechazó a él y a su ofrenda; Abel era de Dios por la fe, por ende sus obras fueron justas y bíblicas, y Dios se agradó tanto de él como de su ofrenda.

Por lo tanto, el pecado de Caín que Judas tiene en mente es el de desviarse de las demandas explícitas de Dios, en aras de seguir normas religiosas de invención humana. Él intentó establecer sus propias condiciones para acercarse a Dios, como si la salvación fuera un asunto en el que cada uno puede inventar sus reglas.

Aplicación: Los apóstatas “han seguido el camino de Caín” porque inventan sus propios caminos para llegar a Dios. Los apóstatas religiosos, como Caín, traen sus grandes obras y méritos y dicen: “Esta es mi ofrenda para ti”.

Pero la Biblia dice que “por las obras de la ley, ningún ser humano será justificado”; “no por obras” (Efesios .2:9).

Los apóstatas manipuladores diseñan y predican otros evangelios. Para algunos, “la señal de la bendición de Dios sobre la vida de una persona” es el dinero; para otros, el milagro; para otros, la materialización de sueños. Pero la única forma en que un Dios santo puede bendecir con salvación a los pecadores, es por medio de la fe en el sacrificio de su Hijo, porque allí, el santo e inocente Jesús, fue castigado en lugar de los pecadores.

Aplicación: los apóstatas “han seguido el camino de Caín” porque profesan creer en Dios, pero viven en pecado. Ofreció una ofrenda incorrecta. Dios le rechazó. Caín se enojó. Pero Dios le prometió: “Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?” (Génesis 4:7). En otras palabras: ¡Caín, si ofreces la ofrenda correcta, serás levantado! ¡Serás acepto! ¡Arrepiéntete y confía en mí!

Pero Dios le advirtió: “Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia; pero tú debes dominarlo”.

Caín despreciando la oferta de gracia y desoyendo la advertencia en cuanto al pecado, fue y mató a su hermano Abel. ¡Caín apostató! Él profesó fe en Dios; trajo una ofrenda para adorarle; pero luego se alejó de El para siempre.

La apostasía es el lento proceso mediante el cual las personas se apartan, de la fe que alguna vez profesaron.

Aplicación: los apóstatas “han seguido el camino de Caín” porque aunque profesan amor y paz, odian a quienes predican y practican la Palabra. Caín aparentó amor por su hermano al invitarlo a pasear al campo, pero en realidad lo celaba; entonces fue, tomó un palo y le mató. ¡La falsa religión siempre ha perseguido a los hijos de Dios!

El odio más grande hacia los hombres de Dios, y que predican fielmente su Palabra, proviene de los líderes apóstatas y de aquellos que se confunden con sus enseñanzas.

II.-Ay de ellos, porque lucran con la verdad (Judas v. 11.b).

...se lanzaron por lucro en el error de Balaam…” (Judas v. 11.b). Judas desenmascara el motivo subyacente de los apóstatas. Se mueven por dinero. La palabra traducida “lucro” (MISTHOS) significa “salario, recompensa económica”. El verbo traducido “se lanzaron” (EKCHEO), significa “fueron derramados”. La idea es: se entregaron 100% al lucro; lo dan todo por el dinero. No reparan en costos. Se entregan. Trabajan. Predican. Todo por amor al salario.

La historia de Balaam -la del profeta a sueldo-, aparece en Números capítulos 22 al 25.

Mientras los israelitas se preparaban para entrar en la tierra prometida de Canaán, Balac -rey del vecino país de Moab-, vio con desagrado la llegada de los judíos a la tierra, e ideó un plan para destruirlos. Ofreció a Balaam una gran suma de dinero para que viniera y maldijera a Israel. El profeta se vio en un dilema porque por un lado quería el dinero, pero por el otro temía a Dios y sabía que no debía maldecir a su pueblo elegido. Sin embargo, trató de maldecir al pueblo, pero cada vez que hablaba salían de su boca palabras de bendición, lo cual enfurecía al rey Balac. Finalmente, asumiendo que era imposible que Dios maldijera a su pueblo, Balac pensó en un plan para que sea el mismo Dios quien maldijera a su pueblo. Animó a las mujeres de Moab para que sedujeran a los hombres de Israel, para que estos forniquen con ellas, adoren sus ídolos, y en respuesta, sean maldecidos por el santo, y temible Dios de Israel. Lastimosamente, el plan funcionó bien.

En Números 25:1-3: “El pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses, y el pueblo comió y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor, y el furor de Jehová se encendió contra Israel”. Pablo, resumiendo las consecuencias de este incidente, en 1era. Corintios 10:8, escribió: “No forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil”.

El campamento de Israel se llenó de viudas y huérfanos. Miles y miles de personas llorando a sus muertos. ¿De dónde vino esta macabra idea? Días después de la mortandad, en Númeos 31:16, Moisés dijo: “He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová”. ¡Fue Balaam!

Por Apocalipsis 2:14, sabemos que Jesús reprendió a la iglesia en Pérgamo: “Tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de lo sacrificado a los ídolos, y cometer fornicación”.

Aplicación: ¡El enemigo no pudo derrotar al pueblo de Dios mediante un falso profeta, pero lo hizo mediante el sexo! Tal vez creas estar firme en la doctrina; pero debes cuidarte de la inmoralidad, ¡porque destruirá tú piedad!

Pero el punto de Judas es mostrar que Balaam fue un profeta movido por la plata, y no por la Palabra.

Balaam no amaba a Dios sino al dinero. Pedro revela este “amor prohibido” entre Balaam y el dinero cuando dice que los apóstatas de su tiempo: “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” (2da. Pedro 2:15). Judas dice que lo hizo por “lucro”. Importante: la palabra traducida “error” (PLANE), significa “engaño”. ¡No son víctimas de su ignorancia; sino victimarios inteligentes!

Los lobos de hoy hacen lo mismo. En 2da. Pedro 2:1-3 leemos: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros… que por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas.” (2da. Pedro 2:1-3). Luego, en 2da. Pedro 2:13, agrega: “(ellos) tienen por delicia el gozar de deleites cada día…”.

En Filipenses 3:18-19, Pablo los describe: “Son enemigos de la cruz de Cristo, el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, cuya gloria es su vergüenza, que sólo piensan en lo terrenal.” ¡Ellos sirven a sus estómagos!

Pablo dijo que uno de los requisitos para quien anhela el pastorado es que “no (sea) codicioso de ganancias deshonestas” (1era. Timoteo 3:3); y Pedro, hablando a los que ya son pastores, agregó: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto…” (1era. Pedro 5:2).

Pablo le dijo a su joven discípulo y Pastor: “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1era. Timoteo 6:8), “porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos (como Balaam) se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” (1era. Timoteo 6:8-10) ¡Ten Cuidado!

III.-Porque llevan a otros a rebelarse contra la autoridad divina (Judas v. 11.c).

...y perecieron en la contradicción de Coré” (Judas v. 11.c). Judas desenmascara a los apóstatas: no son humildes, son soberbios.

La palabra traducida “contradicción” (ANTILOGIA), significa “controversia, oposición, hostilidad, rebelión”.

La contradicción de Coré entonces, es la rebelión de Coré. En Números cap. 16 se relata la historia de su rebeldía: Coré era primo de Moisés; era un levita de la tribu de Coat. Como tal, él gozaba del respeto de la gente y de privilegios ministeriales, tales como acampar al lado sur del tabernáculo, y participar de su guarda y traslado. Pero quizás codiciando el sacerdocio o el liderazgo de todo el pueblo, reunió a 250 ancianos respetables del pueblo y a On, Datán y Abiram (líderes muy reconocidos) en una contradicción abierta contra Moisés y Aarón. En Números 16:3, se ve su argumento: “Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿porqué pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?”. El argumento era: “Dios está con nosotros. El pueblo ya es santo. Ya no los necesitamos. No necesitamos líderes que con la ley en mano, nos digan qué hacer”.

Coré y sus secuaces -en su soberbia y rebeldía- cuestionaron el diseño de Dios para la conducción de su pueblo. Coré y su séquito, se rebelaron contra la autoridad de Moisés y Aarón, pero también, contra la autoridad de Dios quien los había puesto en esa posición. El pueblo precisa líderes que les enseñen la ley.

Judas dice “perecieron”, porque según el relato de Números 16:32-35, Dios puso fin a la rebelión de Coré de forma trágica y definitiva: “Abrió la tierra la boca y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra y perecieron de en medio de la congregación. Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la tierra. También salió fuego de delante de Jehová y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso”. Es trágico notar que las consecuencias de la rebelión se extendieran más allá de Coré, sus secuaces, y sus respectivas familias, hacia los millares que murieron consumidos por el fuego; almas ignorantes que siguieron la rebelión de este apóstata servidor del tabernáculo.

En 1era. Timoteo 4:3, Pablo da a Timoteo la razón por la cual no debe cansarse de predicar la verdad: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”

Serán muchos los maestros que conforme a sus propios deseos, apartarán su oído de la verdad y se volverán a las fábulas. Y también, lamentablemente, serán muchos los que engañados y cegados, sigan sus locuras.

En 2da. Pedro 2:2 dice: “Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado”. Los falsos maestros hacen que el camino de la verdad sea blasfemado, y muchos les siguen y defienden con gusto. En 2da. Pedro 2:14 refiere: “Seducen a las almas inconstantes”. ¡Las que no se afirman en la verdad!

En Mateo 24:5, Jesús afirma que antes de su regreso a la tierra para juzgar y reinar: “Vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán”. En Mateo 24:11: “Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos”. Y en Lucas 12:32, Jesús afirmó que al Padre le plació dar su reino “a manada pequeña”.

Pablo le aseguró a Timoteo que los malos hombres irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 

Aplicación final.

¡Ay de ellos! Los apóstatas son como Caín, porque inventan su propio camino; como Balaam, porque lucran con la verdad; y como Coré, porque arrastran a muchos a rebelarse contra la autoridad de Dios.

Pero Hebreos 11:4 dice: “Por la fe Abel ofreció más excelente sacrificio que Caín, y alcanzó testimonio de que era justo”. Abel supo lo que Dios quería, y por fe en su Palabra, ofreció un cordero. En la ofrenda de Abel, se prefigura por primera vez en la Biblia, el camino de la cruz. Un cordero inocente muere en lugar del pecador culpable. Después vino la pascua, en la cual, un cordero moría para preservar la vida a toda una familia. Después, el día de la expiación, donde un cordero moría por los pecados de una nación. Finalmente, vino la cruz, donde el cordero de Dios (Cristo Jesús) fue sacrificado por los pecados del mundo. Cristo, el cordero de Dios, vivió la vida justa y sin pecado; luego se sacrificó en lugar de los pecadores injustos; allí fue castigado en lugar de los injustos; tratado con ira, juicio y maldición como si fuera el culpable de todos nuestros pecados y faltas; al tercer día resucitó vindicando su justicia y demostrando que puede declarar justo a todo aquél que crea en El.

 

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