“Desenmascarando a los apóstatas”, Carta de Judas v. 12-13, Psr. Mariano Merino.

 Los apóstatas, además de ser falsos maestros, son expertos engañadores disfrazados. Pero a pesar de su fino disfraz -tarde o temprano- el apóstata va a manifestar ciertas características que lo delaten. Judas recurre al uso de cinco analogías, tomadas de la naturaleza para describir y desenmascarar a estos impíos: “Son peligrosos como rocas ocultas en el camino; desilusionan a la gente como nubes sin agua; como árboles otoñales, no pueden dar fruto espiritual; como las olas del mar, dejan ver su vergüenza; y como estrellas errantes, son ciegos que guían a otros ciegos, por el camino de la oscuridad eterna” (Judas vs. 12-13). Judas escribió su carta para exhortarnos a defender la verdad (Judas v. 3); y desenmascarar a los mentirosos (Judas vs. 4, 8).

I.-Ellos son tan peligrosos, como las rocas ocultas en el camino (Judas v. 12.a)

Éstos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos.” (Judas v. 12a). La palabra “manchas” (SPILADES), significa “roca o arrecife”. La Biblia de Lenguaje Actual traduce: “Escollos ocultos”.

Así como un arrecife de coral -escondido bajo la superficie del agua- puede dañar el casco de un barco, si por accidente se estrella contra él; también los apóstatas ocultos tras sus máscaras, pueden destruir la iglesia. Noten que los apóstatas están ocultos en los “ágapes” o “fiestas de amor” de los creyentes. En el primer siglo, los cristianos acostumbraban reunirse para compartir la cena del Señor, y luego, se disponían a comer juntos.

A esta cena de amor y comunión, se le llamaba “ágape”. Era una reunión muy íntima. No entraba cualquiera.

¿Qué hacían los lobos en estas fiestas? “Comiendo impúdicamente con vosotros, se apacientan a sí mismos” (Judas v. 12)

A.- La frase “comiendo impúdicamente” debería traducirse, como lo hace la Biblia de Lenguaje Actual: “Celebrando sin temor”. Hacia el final del primer siglo, esta fiesta de amor se dió por terminada, debido a los grandes abusos que en ella se cometían. Como en el caso de la iglesia en Corinto, los ricos traían sus alimentos costosos, se sentaban en una mesa apartada, y rehusaban compartir su comida, y sus conversaciones, con los santos empobrecidos. Todo esto generó un caldo de cultivo, para el virus letal de las contiendas, los celos y las divisiones (Judas v. 19).

La Biblia advierte en cuanto a la seriedad de esta ordenanza: “El que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí” (1era. Corintios 11:29). ¡Participar de la cena del Señor en pecado, es como comer carne podrida y tomar cianuro! Pero los apóstatas son capaces de celebrar la cena del Señor con los redimidos en forma indigna e irreverente, sin tener el más mínimo temor de Dios en sus corazones.

Son capaces de participar de símbolos que representan nuestra unidad en Cristo, con la intención de dividir a los cristianos; ser parte de una celebración dedicada al honor del mismo Señor al que niegan con sus hechos.

Ejemplo: Ellos juegan con las cosas santas, las usan para sus propios fines, porque no conocen a Dios ni le temen. Manipulan las Escrituras para esparcir sus engaños; utilizan la oración para arrogarse una unción y poder que no poseen; utilizan la alabanza para predisponer la mente de la gente para ser abusadas; usan las ofrendas para enriquecerse. ¡Abusan de la Biblia, la oración, la alabanza y las ofrendas, y sin temor al juicio de Dios!

B.-En estas fiestas, los hermanos se “pastoreaban los unos a los otros”. Se exhortaban contra los engaños del pecado; se animaban a permanecer firmes en sus persecuciones; se estimulaban al amor y a las buenas obras. Pero estos desfachatados, “se apacientan a sí mismos”. La expresión, bien traducida, significa “actúan como pastores de sí mismos”. Esto sugiere que ellos, en forma solapada (Judas v. 4) habrían accedido no sólo a la membresía, sino al pastorado en las iglesias. ¡Manipulaban la autoridad del oficio para apacentarse a sí mismos!

Ejemplo: Eran como los pastores de Israel. En Ezequiel 34, Dios afirma una de las razones por las que enviaría a su pueblo al exilio caldeo: “¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, más no apacentáis las ovejas” (Ezequiel 34:3). ¡Los pastores deben alimentar el rebaño! ¡Pero estos le robaban la lana y la comida!

De la misma manera hoy, estos “pastores” se apacientan a sí mismos. No les importa la santificación de las ovejas, ni la salvación de las almas, ni la gloria de Dios, ni la evangelización del mundo, sino sus intereses. Sólo les interesan los números; usan a la gente para enriquecerse, o edificar sus egos, o ser más populares.

Ejemplo: Jesús sanó un ciego de nacimiento. ¡Los fariseos es vez de gozarse, por celos, le echaron de la sinagoga!

El buen pastor concluyó: “El asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.” (Juan 10:13).

II.-Ellos desilusionan a la gente, como las nubes que no dan agua (Judas v. 12b)

Nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos…” (Judas v. 12b).

Ellos nos desilusionan como “nubes sin agua”. Por lo general las nubes son vistas como portadoras de agua. En una economía primaria y agrícola ganadera, con escasa tecnología como la de aquél entonces, las nubes eran las deseadas portadoras de esperanza. El obrero veía nubes, y se entusiasmaba con la posibilidad de ser bendecido con lluvias para sus cosechas.

Pero los apóstatas son “nubes sin agua”, llevadas de acá para allá por los vientos. Son nubes que vienen, ilusionan las almas prometiendo lluvias copiosas de bendición, pero luego se van para donde sopla el viento. ¡Qué desilusión! Los apóstatas son como nubes pasajeras sin agua; prometen cosas que no pueden cumplir. Son similares a las que se describen en Proverbios 25:14: “Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad.”

Comercian con las necesidades autopercibidas. Prometen salud, dinero, amor. La gente se ilusiona con ellos.

La gente quiere salir de su pobreza. En la iglesia, oye un predicador afirmar que la pobreza es el producto de la desobediencia en diezmar. “Siembre mucho y cosechará mucho”. La persona siembra “mucho” (a veces al punto de dejar sin leche o vestido a sus hijos); y sigue recogiendo poco. ¡Se va desilusionada con Dios!

La gente enferma clama por sanidad. Oye a un predicador que dice: “Cree y sanarás; diezma y serás sanado”. Cree, diezma en una iglesia, y si Dios no quiere, la persona enferma y muere. Todos se desilusionan de Dios.

La gente quiere alcanzar sus sueños. Oye un predicador que dice: “La palabra tiene poder; sólo proclama lo que quieres y esto se realizará”. La gente proclama, declara, el sueño se esfuma. Se desilusiona con el Señor.

La gente quiere ser amada. Oye un predicador que asegura que en esta iglesia será amada. La gente hace todo y lo da todo por pertenecer. Pronto se dan cuenta que a estos pastores no les interesa su vida sino su dinero.

La gente se siente culpable. Oye un predicador hablar de sanidad interior. Compra libros, invierte mucho dinero en talleres y conferencias. Pero el pecado no se puede tratar con terapia. ¡Precisa a Cristo, pero no lo predican!

Pero la verdadera necesidad de la gente es reconciliarse con Dios y regocijarse con él por toda la eternidad. Sólo la Biblia tiene poder para salvar al pecador: “La fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). Sólo la Biblia tiene poder para santificar al creyente: “Santifícalos en tú verdad; tú Palabra es verdad” (Juan 17.17). 1era. Pedro 1:23 la describe también como una semilla eterna: uno la ve y la menosprecia, ¡pero tiene vida latente! Así es la Palabra.

III.-Como árboles desarraigados, no pueden dar frutos espirituales (Judas v. 12c)

Árboles otoñales sin fruto, dos veces muertos y desarraigados.” (Judas v. 12c) Ellos son como árboles muertos y sin fruto. El otoño en Israel, es la estación en la que los agricultores esperan cosechar los últimos cultivos del año. Judas presenta árboles frutales, que no han producido nada de fruto, en el tiempo propicio para fructificar. Para los hortelanos, este tipo de árboles estaban “muertos”; es decir, eran “inútiles”; y pronto, tendrían que desarraigarlos para dar lugar a otros que produzcan fruto. En este sentido eran “árboles dos veces muertos”. Una, porque no dieron fruto en otoño; y dos, porque ya fueron desarraigados. ¡Es imposible que den fruto!

Aplicación: Los falsos maestros, cual árboles muertos y desarraigados no tienen vida espiritual y no pueden dar fruto. Como se niegan a someterse al señorío de Cristo (Judas v. 4) ellos permanecen muertos en sus delitos y pecados. Y como han endurecido su corazón, convirtiendo “la gracia de Dios en libertinaje”, van rumbo a la segunda muerte.

Como estos árboles otoñales mencionados, los apóstatas parecen creyentes pero no lo son, porque no dan buenos frutos. Jesús: “Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego; así que por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:19-20). ¿Qué frutos? El verso 21 de Mateo cap. 7, responde: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” El fruto que se espera ver en un buen árbol, es la obediencia a la voluntad de Dios; la sumisión a la autoridad del Señor.

La fe sin obras es muerta” (Santiago 2:20). Somos salvos por la fe sola, pero la fe que salva nunca estará sola.

¡Una de las verdades Bíblicas más tremendas, es que no todos los que dicen ser cristianos lo son en realidad! En los versos 22-23 de Mateo 7 leemos: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

A.-Ellos usan su Nombre, pero no le conocen a Él.

B.-Ellos hablan de Jesús, pero viven como diablos. ¡Son hacedores de maldad! No se someten a su señorío.

Aplicación: En 1era. Corintios 12:3, Pablo hizo una aseveración sorprendente: “Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo”. Una persona en “éxtasis” o atea puede pronunciar las Palabras: “Jesucristo es el Señor”.

¡Cualquiera puede decirlo! ¡Pero sólo la persona que es auxiliada por el Espíritu Santo puede vivirlo!

Ejemplo: Si de las ramas de un árbol cuelgan manzanas, ¿estamos ante un...? ¡Manzano! ¿Y si cuelgan peras? Estamos ante un peral. Y si en la vida de una persona que profesa o predica a Cristo, sólo se observa pecado, ¡estamos ante... un apóstata! Es el proceso mediante el cual las personas niegan la fe que profesaron.

Aplicación: Ellos pueden simular pero no experimentar los frutos del Espíritu. Parecen personas “amorosas, pero son egoístas; personas gozosas pero son iracundas; personas pacíficas pero son peleadoras; personas pacientes pero son explosivas; personas benignas y buenas, pero son lobos rapaces egoístas que buscan su propio beneficio; parecen personas fieles, pero sólo son leales a sí mismas; personas mansas y con dominio propio, pero son esclavos de sus pecados. Tarde o temprano, la careta se cae. Sus pecados se harán patentes.

IV.-Como la espuma de las olas del mar, ellos dejan ver su vergüenza (Judas v. 13.a).

Fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza.” (Judas v. 13a) Ellos son como olas que espuman su vergüenza. Lo cierto es que el agua que debería limpiar y purificar está sucia, y deposita espuma y desechos en la orilla.

Hay un paralelo notable entre las palabras de Judas en el Nuevo Testamento, y las de Isaías 57:20 en el Antiguo Testamento: “Pero los impíos son como mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.”

Después de una tormenta fuerte, la costa queda llena de basura, cieno, peces muertos, y restos de espuma sucia y pedazos de madera. ¡Esta es una imagen vívida, de lo que el ministerio de estos apóstatas produce!

Con todos sus discursos y griterías, con todas sus múltiples actividades novedosas que implementan en sus reuniones, lo único que producen en las iglesias, es muerte espiritual, impiedad, y falta de temor al Señor. Sus discursos mentirosos, sus programas novedosos, y métodos atractivos para la carne que emplean, sólo pueden espumar vergüenza. ¡Pero es peor aún! Pablo dijo que: “La gloria de ellos es su vergüenza” (Filipenses 3:19).

Ellos se jactan de ser “diferentes”, “relevantes con la cultura”; de edificar iglesias “más atractivas al mundo”.

Pero en Zacarías 1:2 dice: “Así ha dicho Jehová: Volveos a mí dice Jehová y yo me volveré a vosotros”.

En Marcos 1:15, vemos que el mismo Jesús llamó a la gente al arrepentimiento: “Arrepentíos y creed el evangelio”. En Mateo 3:2, vemos que Juan el bautista, llamó a la gente al arrepentimiento: “Arrepentíos porque e reino de los cielos se ha acercado”. En Hechos 20:21, Pablo recuerda a sus colegas que siempre estuvo: “Testificando a judíos y a gentiles, acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.” ¡Fe y volverse!

Los profetas, Jesús, Juan el bautista, Pablo, predicaron el arrepentimiento; pero un apóstata -espumando su vergüenza, y gloriándose en ella- dijo: “Yo no voy por todo el mundo diciéndole a la gente que se arrepienta”.

En 1era. Timoteo 3:15, Pablo explicó a Timoteo el propósito por el cual le envió la carta: “Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”

A.-La iglesia es la “casa” es decir, “la familia” del Dios viviente. En su casa, El pone las reglas. No podemos hacer lo que queremos.

B.-La iglesia es “columna y baluarte de la verdad” ¡Debe proclamar y proteger la verdad!

V.-Como estrellas errantes, ellos guían a la gente a la perdición (Judas v. 13b).

Estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.” (Judas v. 13b).

La expresión traducida “estrellas errantes” en nuestros tiempos, describiría a las “estrellas fugaces” que, debido a su curso “errante” y dinámico, no pueden ser utilizadas para guía de los navegantes en alta mar. Antes de la existencia de instrumentos modernos -como la brújula o el radar-, la única manera en que el viajero podía seguir en la dirección correcta por la noche, era tomando como referencia las estrellas fijas. En cambio, si se fiaba de los planetas, estaba en peligro de perder su camino. Los planetas no sirven para la navegación. Los apóstatas dicen ofrecer un camino seguro para llegar a Dios y a su bendición; pero seguir el camino que proponen, implica abandonar la seguridad de la revelación divina, para seguir el error de la razón humana.

El énfasis de la analogía está en la palabra “errantes”. Estos seres errantes, guían a muchas personas por el camino ancho que conduce a la perdición y oscuridad eterna. Son ciegos guías de ciegos. Ambos caerán en el hoyo. Pablo le dijo a Timoteo: “Los malos hombres irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”

Señor, ¿no ves que son peligrosos y que quiere destruir tu iglesia? ¿Que no pastorean ni aman, sino que usan a la gente? ¿no ves que desilusionan a la gente con sus falsas promesas? ¿Que no llevan frutos espirituales? ¿Que espuman su hipocresía? ¿Que guían a la gente a la perdición? ¡Es por causa de ellos que el camino de tu verdad es blasfemado; tus siervos son sospechados, tu Hijo, tu nombre y tu Palabra son menospreciados!

¿Hasta cuándo Señor? ¿No harás nada con ellos? Está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

¿Hacia dónde se dirigen estas estrellas errantes? ¡Hacia la más terrible oscuridad eterna! Los lectores de Judas hoy, haremos bien en no dejarnos engañar por la aparente prosperidad y éxito de los falsos maestros. Pueden deslumbrar durante un tiempo, pero su luz se apagará, y entonces conocerán las tinieblas eternas. En la parábola del trigo, que representa a los creyentes, y la cizaña, que representa a los apóstatas, Jesús dijo: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero” (Mateo 13:30); serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes” (Mateo 8:12) ¡No se trata de creyentes estériles que no recibirían recompensa en el cielo; sino de apóstatas que serán echados al infierno!

Reflexión final: Un perfil de los apóstatas. Un perfil de Cristo.

Judas escribe su carta:

A.-Para que contendamos por la verdad.

B.-Para desenmascaremos a los mentirosos.

Son tan peligrosos como rocas sumergidas; tan egoístas como pastores pervertidos; tan inútiles como nubes sin lluvia; están tan muertos como árboles desarraigados; tan sucios como la espuma que deja el mar en la playa, tan condenados como estrella errante.

1.-En cuanto a la influencia en la iglesia, son arrecifes que pueden hacer naufragar a algunos; y son pastores que en vez de apacentar al rebaño, les roban la lana a las ovejas.

2.-En cuanto a sus enseñanzas: son improductivos como nubes sin lluvia, y como árboles que no dan fruto.

3.-En cuanto a su forma de conducirse: son irreverentes, como las olas que espuman su propia vergüenza. 4.-En cuanto a su destino: son estrellas errantes, que arrastran a las personas hacia la oscuridad eterna.

Cristo es la roca donde está segura nuestra salvación; ellos son piedra de tropiezo para la fe de los santos. Cristo viene en las nubes para confortar a su pueblo; éstos son nubes incapaces de traer una sola bendición espiritual a los creyentes. Cristo es el árbol de la vida, que da vida eterna; estos son árboles muertos, no dan fruto de salvación; Cristo es el agua de vida que espuma santidad, éstos son como el agitado mar que espuma vergüenza. Cristo es la estrella de la mañana, que anuncia la llegada de un nuevo día en la gloria eterna; éstos son sólo estrellas errantes, ciegos que guían ciegos hacia la oscuridad del infierno eterno.

Nuestro gran Señor Jesucristo fue puro y sin mancha, no se halló engaño en su boca, ni en su vida pecado.

Cristo vivió treinta y tres años demostrando tener perfecta justicia. Murió soportando el castigo de nuestras injusticias. ¡En la cruz, él fue tratado con ira, juicio y maldición, como si fuera el culpable de los pecados de su pueblo!

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8)

Resucitó, vindicando su justicia; hoy vive y llama a todos los hombres en todo lugar que se vuelvan de su pecado y confíen en El. A ellos, les concede su justicia. ¡Te ruego que vengas a Cristo y serás salvo de su ira!

 

Información de contacto

Alfredo Guido 3468, Carapachay
Argentina.
info@ibmcarapachay.org.ar

Redes Sociales

Formulario de contacto