“¿Qué deseas para tus hermanos?”, Filipenses 1:9-11, Psr. Mariano Merino.

La frase “Pido en oración” significa “Deseos dirigidos” hacia Dios ¡Para el redimido, un deseo es una oración! A pesar de estar en prisión, Pablo ora por ellos (Filipenses 1:3-4). En los versículos 9-11, expone sus deseos o motivos de oración. Como si estuviéramos presentes en aquella mini reunión de oración carcelaria, casi podemos oír a Pablo y a Timoteo clamar: “Dios, te ruego que mis hermanos crezcan en amor y conocimiento; que vivan para lo más importante y sean íntegros; que lleven mucho fruto y glorifiquen tu nombre”.El crecimiento en el conocimiento de la Palabra y en el amor, nos capacita para vivir para las cosas más importantes; con la meta de ser irreprensibles delante de Jesucristo, y de llevar fruto para la gloria de Dios”.

I.-Deseo que crezcan en amor y en conocimiento (Filipenses 1:9).

Lo primero que deberíamos desear y rogar a Dios, es que nuestros hermanos sean cada día más amorosos. 1era. Corintios 13:1-3: ¡Sin amor, mis capacidades, conocimientos y contribuciones, no son nada y no sirven para nada! Lutero dijo: “Si el primer gran mandamiento es amar a Dios; entonces, el primer gran pecado es dejar de amarlo”.Y yo agrego: “Si el segundo gran mandamiento es amar al prójimo; el segundo gran pecado es dejar de hacerlo”.

Amor” se traduce de “Agape”. Veamos algunas de sus características:

A.-El agape es una disposición.

Es la disposición de morir al “YO”. Es negarse a uno mismo para no tener que negar servicio a los demás. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

¡El agape se hizo visible en la cruz! ¡Más que representarlo con un corazón, debemos pensar en una cruz! No se basa en emociones, pero produce intensas emociones. En Filipenses 1:8: “Los amo con todas mis entrañas”¡Es la capacidad sobrenatural de decir “NO” a la vida autocéntrica, para decir “SI” a la vida teocéntrica!

B.-Es un don divino. Pablo le pide a Dios para que el agape de los hermanos abunde. ¡Esto implica que este amor solicitado, solo puede venir de Dios! Si usted me pidiera: “Pastor haga que el amor de la iglesia crezca, yo le diría “No puedo hacer eso”. ¡Yo puedo enseñar sobre el amor, y fomentar su práctica, pero no puedo fabricar el agape, porque este, es fruto del poder del Espíritu Santo!

C.-El agape es dinámico. Tiene la capacidad de abundar. ¡El agape siempre encuentra nuevas y mayores posibilidades de expresión, a través de un servicio humilde! La palabra traducida “Abundar” (perisseo), significa “Estar por encima, exceder”. ¡El deseo y la oración de Pablo para la iglesia, era que el amor de los hermanos se manifestase en formas más allá de las esperadas!

Pablo expresó el mismo deseo para la iglesia en Tesalónica. En 1era. Tesalonicenses 3:12 leemos: “El Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros con vosotros”.

Uno pensaría: “Debe haber sido una Iglesia fría e impersonal”. ¡Pero ellos eran un modelo de amor fraternal! “Porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia” (1era. Tesalonicenses 4:9-10). ¡Pero era una congregación amorosa! Sin embargo, debe crecer en amor. La enseñanza es clara: ¡En el agape siempre habrá lugar para crecer!

D.-El agape discierne. El dinamismo del agape se evidencia en que puede y debe crecer y abundar en ciencia y en todo conocimiento. ¡Mezcla santa! ¡Amor y ciencia!

La palabra traducida “Ciencia” (epignosis), significa “Conocimiento pleno”. Es la palabra que describe la base teórica o doctrinal que es vital y necesaria para saber cómo es Dios, y cómo uno puede llegar a agradarle.

La palabra “Todo conocimiento” (aisthesis), describe la “capacidad de discernir algo”. Discernir es distinguir. La Biblia es el parámetro para definir todas las cosas. ¡La capacidad de distinguir está atada a la Palabra! ¡El agape está atado a la Palabra! ¡No podemos separar el amor de la Verdad, y decir que somos amorosos!

Tampoco tenemos que elegir entre ser amorosos o estudiosos; como si los conceptos se excluyeran entre sí. El verdadero conocimiento de Dios debe llevarnos a amar más a nuestros hermanos y aún a los perdidos.

¡Cualquier tipo de “amor” que no se base ni crezca en las normas de las Escrituras, no es el agape de Dios! Sin madurez, la verdad se torna en una ortodoxia fría, y el amor en sensiblería vana y una excusa para pecar.

¡Pero cuando los hermanos somos bíblicos en la manera de pensar y amorosos en la forma de proceder, nos parecemos cada vez más al Señor Jesucristo, quien con su vida mostró equilibrio entre la gracia y la verdad!

La verdad sirve para confrontar al ofensor con su ofensa, el amor sirve para cubrir esa ofensa con el perdón. La verdad nos dará sabiduría para discernir la verdad del error. El amor nos impulsa a sacar a otros del error. La verdad nos sirve para aconsejar al inmaduro; el amor para acompañarlo en el proceso hacia la madurez. La verdad sirve para amonestar, el amor para abrazar. La verdad sirve para disciplinar, el amor para restaurar.

II.-Deseo que aprueben lo mejor (Filipenses 1:10.a).

La preposición con la que se inicia el versículo 10, indica progreso. Es decir, que si el amor de los hermanos abunda en conocimiento y discernimiento bíblico, ellos aprenderán a aprobar lo mejor.

La frase traducida “Lo mejor” equivale a decir “Lo excelente, lo más valioso, importante, lo que es prioritario”.

La palabra “Aprobéis” (dokimazo), significa “Examinar, someter a prueba”. Implica un examen riguroso. Es un control de calidad. Se usaba para referirse a la tarea de probar los metales para determinar su pureza.

El conocimiento bíblico nos ayudará a discernir lo bueno de lo malo, lo edificante de lo vano, lo eterno de lo superficial, lo conveniente de lo imprudente, para que finalmente optemos por vivir para lo que es excelente. 

III.-Deseo que sean sinceros e irreprensibles (Filipenses 1:10.b).

El propósito de este proceso de discernimiento entre lo bueno y lo mejor, es que nos preparemos para la venida de Cristo, viviendo vidas sinceras e irreprensibles, delante de Dios y en consecuencia de los hombres.

 A.-Sinceridad. ...a fin de que seáis sinceros...” La palabra “Sinceros” (elikrines) significa: “Probar, distinguir, juzgar”. Comunica la idea de poner a prueba algo al escrutinio de la luz solar. En la antigua Roma, las cerámicas finas eran frágiles y delgadas, y muchas veces se agrietaban durante su cocción. Las tiendas sin escrúpulos, tapaban las grietas con una cera oscura que permanecía oculta si se pintaba, pero que se derretía al verter en el utensilio algo caliente. Bajo una luz normal, el engaño era imperceptible. Pero al exponerlo a la luz del sol quedaba en evidencia. ¡Al igual que las piezas de cerámica que para ser aprobadas, eran expuestas a la luz del sol, el creyente se asegura de exponer su vida a la luz de las Escrituras! ¿Soy bíblico en mi forma de pensar? ¿Amoroso en la manera de proceder? ¿Vivo sólo para lo mejor? ¿Acabo de mentir en mi respuesta?

 B.-Irreprochabilidad. ...a fin de que seáis sinceros e irreprensibles (hoy) para el día de Cristo (mañana)” La palabra traducida “Irreprensibles” (aproskopos), significa “sin caída” o “sin ofensa” o “sin tropiezo”. En Hechos 24:16 Pablo testifica: “Procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres”. ¡El propósito de aprobar lo mejor, es que vivamos en integridad tanto delante de Dios como de los hombres! Ambos conceptos están relacionados. ¡Si procuro ser irreprensible ante Dios, lo seré delante de los hombres!

¡Si perdemos la sinceridad y la irreprensibilidad delante de Dios, luego lo haremos delante de las personas!

¡Cuando uno aprueba lo mejor, le importa más su integridad delante de Dios, que su imagen ante los demás!

La frase “para el día de Cristo” refuerza este concepto. Porque el fin de la sinceridad y de la irreprensibilidad es mucho más profundo que el de dar buen testimonio delante los hombres. El propósito de estas virtudes espirituales, es el de presentarse delante del Señor, con la paz de haber vivido en forma digna de su santidad.

¿Eres sincero Dios? ¿Te preocupa más tu integridad delante del Señor, o tu imagen delante de los demás?

IV.-Deseo que lleven mucho fruto (Filipenses 1:11.a).

La frase “Frutos de justicia” describe los frutos que produce la justicia de Cristo en la vida de los que salva. Sin la justicia de Cristo, la Biblia enseña en Isaías 64:6 que: “Todas nuestras justicias como trapo de inmundicia”. ¡Gracias a la justicia de Cristo, los inútiles de ayer, podemos ser útiles para la gloria de Dios hoy! La voz pasiva implica que los frutos de justicia no son producto de la manufactura humana, sino de la divina.

La frase “Que son por medio de Jesucristo” refuerza esta verdad. ¡Los frutos de justicia son por medio de Jesucristo! Cristo es la causa. Su omnipotencia puede hacer que un creyente lleve fruto que glorifique a Dios.

Muchas veces tratamos de producir resultados mediante nuestros esfuerzos, estrategias e ideas novedosas, en vez de priorizar la comunión con Cristo, y permitir que el mismo sea el que fructifique nuestros esfuerzos.

En Juan 15:4 Jesús resume la idea: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en el, éste (y sólo éste) lleva mucho fruto; porque separados de mi, nada podéis hacer”. ¡Sin El no hay frutos!

El fruto de justicia que Cristo produce en los creyentes incluye:

1.-) La conversión de las almas (Romanos 16:5)

2.-) Un carácter sobrenatural y espiritual (Gálatas 5:22)

3.-) Incluye la santificación progresiva (Romanos 6:22)

4.-) La generosidad (Filipenses 4:17)

5.-) Las buenas obras (Colosenses 1:10)

6.-) La alabanza al nombre de Cristo (Hebreos 13:15)

7.-) El crecimiento en la aflicción (Hechos 12:11).

 

V.-Deseo que glorifiquen y alaben a Dios (Filipenses 1:11.b).

¡Aquí se cierra el círculo! ¡Cuando crecemos en amor y en conocimiento, comenzamos a vivir para las cosas más importantes; y deseamos ser irreprensibles delante de Jesucristo, y llevar frutos para la gloria de Dios! Jesús afirmó: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos” (Juan 15.8). La palabra “Gloria” (doxa), describe el “peso” de tener una buena reputación. ¡Su gloria es su reputación! La palabra “Alabanza” (epanios), significa “elogio, aprobación”. Alabar es elogiar la persona y la obra de Dios. ¡Dios hace al creyente fructífero para su propia gloria y alabanza! ¡Esto le da sentido a la vida y al ministerio!

¿Para qué crecer en el conocimiento y aplicación de las Escrituras? ¡Para que más personas alaben a Dios! ¿Para qué consolar al que sufre, restaurar al caído, dar al necesitado, amar al enemigo, visitar al enfermo, amonestar al descarriado y perdonar al que ha ofendido? ¡Para que más personas alaben y honren a Dios! ¿Por qué vivir para las cosas eternas, las más valiosas? ¡Para que más personas honren y elogien a Dios! ¿Por qué cultivar el alma, ser sinceros e íntegros ante Dios y los hombres? ¡Para que Dios sea elogiado! ¿Para qué desear fruto de alabanzas, conversiones, un carácter semejante al de Cristo? ¡Para gloria de Dios!

En 1era. Corintios 10:31 leemos: “Si pues coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. Y en Efesios 3:20-21 A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús, por todas las edades, por los siglos de los siglos”.

¿Cuál es la gran diferencia entre el fruto de justicia y la actividad religiosa o humana en la iglesia? Es que el “fruto de justicia” lleva toda la gloria a Dios, mientras que “la actividad religiosa” le atribuye la gloria al hombre.

¡Muchas veces admiramos más al siervo receptor de estos frutos; que al Señor dador de esos frutos!

¡El propósito principal de los frutos es la gloria y la alabanza de nuestro gran Dios no de los pequeños siervos!

Dios no trabaja para la gloria de nadie; sólo para la suya. Porque es digno y porque su gloria es nuestro gozo.

Cierre y reflexión final.

El crecimiento en el conocimiento de la Palabra y en el amor, nos capacita para vivir para las cosas más importantes; con la meta de ser irreprensibles delante de Jesucristo, y de llevar fruto para la gloria de Dios”.

A.-) Todo comienza con mi crecimiento en amor y conocimiento bíblico y termina con frutos que elogian a Dios

Sin duda es más fácil estudiar que amar. Estudiar es un ejercicio intelectual. Amar es un ejercicio espiritual.

1. ¿Estás viviendo para lo mejor, lo eterno; o para lo que es vano, superficial, que un ladrón puede robar?

2. ¿Eres sincero? ¿Te preocupa más tu integridad delante del Señor, que tu imagen delante de los hombres?

3. ¿Ves fruto espiritual de salvación, de santificación, de confesión, de generosidad y de buenas obras en ti?

4. ¿Por qué haces lo que haces en la iglesia? ¿Anhelas que la gente honre y elogie a Dios? ¿Buscas aplausos?

B.-) La cadena del amor.

1er. Eslabón: Dios. (1era. Juan 4:8: “Dios es amor”);

2do. Eslabón: La Cruz. (En Romanos 5:8 “Más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”);

1.-El pecado del hombre. Nosotros somos injustos. Quebrantamos su ley. Merecemos muerte y condenación.

2.-El sacrificio de Cristo. Pero Dios castiga a su Hijo sobre la cruz, para no tener que castigarte a ti. Cristo fue tratado como si fuera el culpable de tus pecados. ¡Ven en arrepentimiento y fe! ¡Será amplio en perdonar!

3.-El amor de Dios. Dios ama. ¿Cómo lo sabes? Sacrifica a su Hijo en lugar de los pecadores rebeldes.

 

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