“Entristecidos con esperanza”, Psr. Mariano Merino, 1era. Tesalonicenses 4:13-18.

La iglesia en Tesalónica, tenía algunas inquietudes respecto de los hermanos que habían muerto en el Señor. Por este texto inferimos que algunas de esas preguntas serían: “Los muertos en Cristo, ¿participarán de la segunda venida a la Tierra? ¿Tendrán cuerpo o sólo alma? ¿Dónde están ellos ahora? ¿Los volveremos a ver algún día? Pablo responde, pero no con el propósito de dar una cátedra de escatología, sino para que nos consolemos unos a otros con esta esperanza. El pasaje no tiene un propósito intelectual, sino pastoral. La profecía no nos fue dada para fomentar la curiosidad, sino para formar a Cristo en nosotros.

I.-Las preocupaciones acerca de nuestra esperanza (1era. Tesalonicences 4:13).

A.-Preocupados por desconocimiento (1era. Tesalonicences 4:13.a). La palabra traducida “ignoréis” (agnoeo), significa “sin conocimiento”. Implica falta de información, no de capacidad intelectual. El tiempo presente habla de un estado continuo de ignorancia. ¡Lo peor no es que un cristiano ignore la Palabra y las promesas de Dios, sino que no haga nada por salir de ese estado! ¡La ignorancia de las Escrituras, resulta perjudicial para el creyente! En este caso puntual, le quita la esperanza, y le priva de aquél consuelo que hace que la pérdida duela menos.

Ante la muerte, el mundo pagano se hallaba en desesperación. Los estoicos creían que al final, el alma es absorbida en una sustancia ígnea, semejante a la deidad. Los epicúreos decían que el cuerpo y el alma compartirían un mismo destino: el cese de la existencia. Algunos filósofos aportaron algo de esperanza para el alma humana al considerarla inmaterial e indestructible; pero ninguna esperanza ofrecieron para el cuerpo.

Los ateos de hoy, creen que la muerte es el fin de la existencia. Los religiosos creen -sin certeza alguna- que la muerte puede ser el comienzo de una vida mejor. Otros creen en la reencarnación. Otros dicen haber visto una luz refulgente y haber sentido una calma indescriptible; otros dicen haber entrado en la oscuridad y en el terror. ¡Pero la iglesia de Cristo, tiene razones bíblicas más que suficientes para anticipar el bien luego de la muerte! Porque nosotros creemos las palabras de aquél que -según Apocalipsis 1:18- “estuvo muerto y vivió, y vive por los siglos”.

B.-Preocupados por los que duermen (1era. Tesalonicences 4:13.b). En el Nuevo Testamento, “dormir” es un eufemismo de la muerte que se aplica sólo al cuerpo. La doctrina del “sueño del alma” -que dice que las almas de los muertos están en un estado de existencia inconsciente en otra vida-, es ajena a la Biblia. Lo que duerme es el cuerpo, no el alma. ¡La palabra “cementerio” significa “lugar para dormir”! ¡Allí duermen los cuerpos aguardando la resurrección! Jesús le dijo al ladrón en la cruz: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. En Filipenses 1:21-23, Pablo nos enseñó que morir es “partir y estar con Cristo”. En 2da. Corintios 5:8, la muerte es “estar ausente del cuerpo y presente al Señor”. En Apocalipsis 6:11, se describe a la multitud de almas de los mártires en el cielo, clamando al Señor que los vindique. Las almas de Moisés y Elías en la transfiguración estaban vivas y conscientes. El cuerpo duerme. Pero el alma vive en la presencia del Señor. El cuerpo duerme esperando resurrección. ¡El alma se deleita en Dios!

La muerte no es extinción, sino una separación. En Santiago 2:26 leemos: “El cuerpo sin espíritu, está muerto”. El hombre es un ser formado por dos partes extremadamente complejas: la parte material y la parte inmaterial. Cuerpo y alma. La muerte es la “separación” de estas dos partes. Entonces, podríamos definir la muerte como: “El acto soberano mediante el cual Dios en su omnipotencia, separa el alma del cuerpo de su criatura”. Por tanto, podemos decir confiados que -bíblicamente hablando-, la muerte no es el fin de la existencia. Sabemos que los santos que están esperando su nuevo cuerpo en el cielo, ya no sienten dolor, ni lloran, ni sufren. Sabemos con quién están (Cristo); dónde están (en su presencia); qué hacen (adoran y hablan con El).

La cláusula “para que” introduce un propósito. ¡El conocimiento de la esperanza nos alegra el corazón, pero la ignorancia de las Escrituras nos entristece! La palabra “entristezcáis” (lupeo), es fuerte; significa “ser afligido”. Los creyentes también sufrimos al despedir un ser querido que ha partido con el Señor. Sufrir no es pecar. ¡El mismo Cristo lloró sobre la tumba de Lázaro! ¡Pero nuestras lágrimas son teñidas con color de la esperanza! La palabra traducida “esperanza” (elpis), significa “esperar con entusiasmo”. ¡La feliz anticipación del bien! El punto es que el incrédulo no puede anticipar con certeza ningún bien después de la muerte. ¡Desesperante! La atmósfera que se respira en los funerales donde un incrédulo es velado por incrédulos, es la desesperanza. De hecho, la palabra “hermanos” enseña que la segunda venida, es un consuelo precioso sólo para los creyentes. ¡La esperanza es que la muerte es sólo una partida!Teniendo deseo de partir y estar con Cristo lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23). Al escribir estas palabras, Pablo estaba preso en Roma aguardando su sentencia. Pulgar arriba: “Libertad”. Pulgar abajo: “Muerte”. Pero para él, la muerte no era una tragedia sino una partida. Se usaba en el ambiente naval, para describir un barco de tripulantes, que soltaba amarras y partía a destino. Así, los hermanos fallecidos, tomaron el barco anterior al nuestro. Van a llegar más temprano que nosotros. Es cuestión de tiempo. Se nos adelantaron. El Señor les dio la bienvenida en el hogar celestial. ¡Así, una cosa es estar entristecidos con esperanza y otra muy distinta es estar entristecidos sin esperanza!

II.-Los pilares de nuestra esperanza.

1era. Tesalonicences 4:14-15: Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en El”. Hay buenas razones para entristecernos pero con esperanza; los pilares sobre los cuales se edifica nuestra esperanza no son mitos y fábulas, sino la muerte y resurrección de Cristo; el poder de Dios; y su Palabra.

A.-La muerte y resurrección de Cristo. Los creyentes no podemos perder la esperanza, porque si creemos en un Señor vivo y resucitado, entonces debemos creer que pronto viviremos y resucitaremos con El. La muerte de Cristo satisfizo las exigencias de la justicia de Dios, pagando por completo la deuda de los pecados de su pueblo. ¡Gracias a la cruz, los creyentes somos aptos para reunirnos con Jesús en los cielos! La resurrección de Cristo indica que el Padre aceptó su sacrificio haciéndole apto para justificar al que cree en El. “Fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:25). Murió pagando la deuda de nuestros pecados y resucitó para poder justificar a todo aquel que crea en Él. La frase “Así también” significa “De la misma manera, o con la misma certeza, o con la misma seguridad”.

¿Crees que Jesús murió y resucitó? ¡Entonces debes creer que Dios resucitará a los muertos en Cristo! ¡Esta frase enlaza la resurrección de Cristo con la de los cristianos! En Juan 14:19 Jesús dijo: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis”. ¡Tan cierto es que Cristo resucitó, como que Dios resucitará a los muertos en Cristo!

¡Su resurrección pasada es la garantía de la nuestra en el futuro! ¡Nuestra esperanza es viva porque El vive!

B.-El poder de Dios. La Biblia enseña que Dios Hijo, fue resucitado por el poder de Dios Padre. En 1era. Corintios 6:14: “Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder”. La misma mano omnipotente que resucitó a Jesús, es la garante, y el agente, de nuestra pronta resurrección. La frase “Los que durmieron en él” es otra evidencia de que, para el creyente, la muerte no es el fin de la existencia del alma, sino un sueño temporal para el cuerpo. El alma de la persona que ha muerto en Cristo, está con Cristo; y su cuerpo duerme esperando la resurrección. La relación entre Cristo y su grey es irrompible. En Romanos 8:38 leemos “...por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida... ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. La muerte separa temporalmente a un creyente de sus hermanos, pero no de su Padre. Nos separa de los santos, pero no puede separarnos de Dios. Salmos 48:14:Porque este Dios, es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte”. ¡El salmista nos enseña que la relación existente entre Dios y su pueblo es inseparable y eterna! La palabra traducida “guiar” se usa en Isaías 49:10 para describir un pastor que guía a su rebaño a un manantial de agua fresca. ¡Qué precioso cuadro de la muerte de un cristiano! ¡La muerte es parte de la amorosa guía de nuestro Divino pastor para con su grey! ¡A través de ella, nos guía hacia su santa presencia, fuente de la vida!

C.-La Palabra del Señor. 1era. Tesalonicences 4:15: “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron”. Noten que lo que Pablo está por compartir es “Palabra del Señor”. No son sueños ni fábulas, ni quimeras, ni ideas absurdas de un apóstol bienintencionado que intenta explicar lo inexplicable. ¡Es revelación de Dios! Con la frase “Nosotros que vivimos que hayamos quedado hasta la venida del Señor”, Pablo expresa su anhelo de vivir para ver el regreso de Cristo. En 1era. Corintios 7:29 escribió: “El tiempo es corto”. En 1era. Corintios 16:22: “El Señor viene”. Pablo no sabía el tiempo exacto del retorno; vivió y habló, como si fuese a suceder durante su vida terrenal. Los primeros cristianos también vivieron y hablaron de la misma manera. Ellos se saludaban entre sí con la expresión aramea “maranatha”, que significa: “El Señor Viene”. Dile al hermano: ¡Animo, Cristo viene pronto!

La frase traducida “No Precederemos a los que durmieron”, significa “No llevaremos ventaja sobre los muertos”. Los santos vivos, se preocupan por los santos muertos; pero los santos muertos correrán con ventaja. Dios afirma que los muertos en Cristo resucitarán primero. Ellos se encontrarán antes que nosotros con el Señor.

La palabra traducida “Venida” en verso 15 (parousia), significa “Estar presente” o “Venir, visitar, llegar”. Los griegos la usaban para describir la visita de un gobernante importante a una ciudad. Tal visita requería una serie de preparativos: discursos halagadores, adornos en las calles; regalos costosos y manjares para comer. La venida de Cristo debe motivarnos a prepararnos para recibirle como es digno de su majestad y gloria (1era. Tesalonicences 3:13).

III.-El programa de nuestra esperanza (1era. Tesalonicences 4:16-17).

Habiendo calmado a los hermanos con la esperanza del regreso de Cristo, ahora pasa a describir este glorioso evento.

A.-Un descenso. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo” (1era. Tesalonicences 4:16). ¡Noten que es el mismo Jesús en persona, quien se hace cargo de la situación! Jesús no va a delegar su regreso. ¡El mismo esposo, en forma personal, vendrá a buscar a su amada esposa! Aunque no sabemos todos los detalles, podemos afirmar que el retorno de Cristo por su iglesia, será anunciado desde el cielo con gran dramatismo por la voz de mando del Señor y la del arcángel haciendo sonar una trompeta. Cristo “descenderá del cielo” porque desde que “ascendió al cielo”, permanece sentado a la diestra de Dios. “Habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la majestad en las alturas” (Hebreos 1:3). ¡Pero pronto dejará su posición privilegiada, y descenderá a buscar a su amada iglesia! ¡Jesucristo dejará su trono y su gloria para buscar lo que se había perdido, por segunda vez!

B.-Una resurrección. “Y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1era. Tesalonicences 4:16). ¿Quiénes son los muertos en Cristo? Cuando Cristo venga, los redimidos fallecidos serán resucitados. La palabra “Resucitarán” (anistemi), significa “Estar de pie”. Se usa en Lucas 5:25 para describir al paralítico sanado “levantándose de su lecho”; ¡un milagro! ¡Así, la resurrección de los cuerpos de los redimidos fallecidos, será otro gran milagro de la omnipotencia! La palabra traducida “Primero” (proton), comunica una especie de “orden cronológico” en los eventos. Los cuerpos de los redimidos fallecidos en Cristo serán resucitados primero; luego, los cuerpos de los redimidos que estén vivos en el retorno de Cristo, serán transformados para vivir eternamente con él.

C.-Un rapto. No hay duda en cuanto a lo que sucederá con los muertos. ¿Qué sucederá con los vivos? Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos” (1era. Tesalonicences 4:17). La frase traducida “Seremos arrebatados” (arpazo) significa “Arrebatar, llevarse algo por la fuerza, tomar”. ¡El Señor nos llevará al cielo por la fuerza de su poder! La voz pasiva enfatiza que nosotros no participamos de la acción. ¡El rapto es el acto soberano mediante el cual, el Señor reunirá a lo vivos con los santos resucitados! Pablo explicó este tema muy bien en 1era. Corintios 15:51-52: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”. Sólo en unos segundos, los muertos recibirán cuerpos incorruptibles que no se descomponen ni mueren; y los que estén vivos, experimentarán la transformación de sus cuerpos terrenales, mutando en cuerpos glorificados. ¡Este nuevo cuerpo, nos capacitará para recibir al Señor en el aire, y para poder vivir eternamente con El!

D.-Una gran comunión. La palabra traducida “Recibir” (apantesis) significa “Reunirse, recibir una persona”. La frase “Juntamente con ellos” nos enseña que después de que hayan sido resucitados los cuerpos de los cristianos fallecidos, los cuerpos transformados de los vivos, serán arrebatados para ver al Señor en el aire. En el rapto, la “Iglesia resucitada”, se reúne con la “Iglesia transformada” para formar una “Iglesia glorificada”. ¿Lugar? La frase “En el aire” muestra la preeminencia de Cristo. En Efesios 2:2 dice que Satanás es el “Príncipe de la potestad del aire” ¡Cristo muestra su mano de soberanía al seleccionar como punto de encuentro con su esposa, la morada de Satanás!

En las nubes”: estas suelen asociarse en las Escrituras con las apariciones divinas o con la presencia de Dios.

Por ejemplo, las nubes denotaban la presencia de Dios en el tabernáculo (Exodo 40:34) y más tarde en el templo. El dulce y reverente ambiente de esta gran reunión de redimidos, será la gloriosa y santa presencia de Dios.

¿El Anfitrión? La frase traducida “Estaremos siempre con el Señor” nos responde: ¡El centro será el Señor! He aquí la médula del pasaje: ¡el retorno de Cristo, nos lleva a experimentar una intimidad eterna con El! Parece que para Pablo, el significado y el valor de la salvación, del cielo, y de la vida eterna, se resume en un sólo pensamiento: “poder estar para siempre en comunión con Dios, en la presencia de su amante Salvador”. ¡El Evangelio nos lleva a Dios! En 1era. Pedro 3:18: “El justo (murió) por los injustos para llevarnos a Dios”.

¡Todas las gracias del evangelio tiene el fin de llevarnos a Dios! ¡La vida eterna es disfrutar de la vida de Dios!

Recibimos el perdón para que el pecado no nos mantenga alejados de Dios. Fuimos reconciliados para que la enemistad con Dios no impida nuestra relación con él. Fuimos justificados para que él pueda adoptarnos en su familia. Fuimos redimidos de la esclavitud al pecado para poder servirle de corazón. ¿Para qué quieres el perdón? ¿La vida eterna? La respuesta debe ser “Porque quiero a Dios; él es supremo; mi tesoro más grande”.

V.-La práctica de nuestra esperanza (1era. Tesalonicences 4:18).

Tanto el amileniarismo, como el postemilenisarismo, como el premileniarismo histórico o dispensacional creen: Cristo viene por segunda vez; resucita a los muertos; juzga a las almas; (infierno o cielo); y reina para siempre.

¡El propósito del texto no es dar una clase de escatología sino el de consolar y estimular el corazón afligido! ¿Cómo puedo aplicar la doctrina del retorno de Cristo a mi vida? ¿Cómo afecta mi vida y la de mis hermanos?

La palabra traducida “Alentaos” (parakaleo) significa “Acercarse para ayudar, amonestar o para alentar”. Debo dedicar la vida a alentar a los afligidos, utilizando la esperanza del retorno de Cristo por su Iglesia. La verdad de que al momento del rapto, los cristianos fallecidos serán reunidos con los cristianos vivos para poder estar para siempre con el Señor, es una fuente de gozo que hace que el dolor de la pérdida de un ser amado en el Señor, duela menos. ¡Si Quieres que Dios te use, entonces usa lo que siempre usó, la Biblia!

En Hebreos 9:27 leemos: “Porque está establecido para todos los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio”. ¡Porque después de la muerte, nos los injustos, seremos juzgados por un Dios justo! ¡No somos justos! ¡Pero Cristo vivió la vida perfecta que vos y yo jamás podremos vivir! ¡Él vivió en perfecta justicia por nosotros! Además, él siendo justo, murió en lugar de los injustos, para poder cancelar de ese modo, la deuda de nuestros pecados. En la cruz, Dios trató a Cristo con ira, juicio y maldición, como si fuera el culpable de todos nuestros pecados. Para no tener que tratarnos con ira, juicio y maldición a todos nosotros. Pero Dios le resucitó para vindicar su justicia! Y ahora, vivo y victorioso, puede dar su perfecta justicia, la justicia necesaria para ser absuelto en el juicio final, para todo aquél que se arrepiente y se vuelve a El en fe. ¡Arrepiéntete de tus pecados y vuélvete a Cristo! ¡El cual será amplio en perdonar! El mismo Cristo dijo: “El que a mí viene, no le echo fuera”. ¡Serás perdonado, amado, y en el futuro reunido, con todos los redimidos!

 

 

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