“Paz en la Iglesia del Señor”, 1era. Tesalonicenses 5:12-13, Psr. Mariano Merino.

La gente no confía en las instituciones, porque no confía en su liderazgo. ¡Y esto suele trasladarse a la Iglesia! Pero cuando los líderes y los miembros cumplen con sus deberes, Dios es glorificado, y hay paz en la Iglesia. Pablo presenta las directrices que deben regular la relación entre los miembros y los ministros de la Iglesia. Para agradar a Dios y vivir en paz, tanto los miembros como ministros, deben asumir sus responsabilidades. El pasaje de hoy está orientado a los miembros, y persigue el fin de que estos reconozcan y respeten a sus líderes. Pero en forma indirecta, es una exhortación dirigida a los líderes, para que cumplan sus responsabilidades.

Para vivir en paz en la Iglesia precisamos, por un lado ministros que trabajen, guíen y enseñen la Palabra de Dios a los miembros y por el otro, miembros que aprecien, respeten y amen a los ministros”.

I.-Las responsabilidades de los pastores con las ovejas.

Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor” (1° Tesalonicenses 5:12). Pablo usa la expresión “Os rogamos” para introducir temas importantes. En 1° Tesalonicenses 4:1 la usa para hacer un llamado a una vida de santificación y pureza sexual; en 1° Tesalonicenses 4:10 para animar a los hermanos a crecer en el amor fraternal; y aquí, para animarnos a desarrollar relaciones sanas con los que nos presiden en el Señor. Parece que en la mente de Pablo y en el corazón de Dios, las buenas relaciones entre miembros y ministros de la iglesia, son tan importantes, como el hecho de llevar una vida apartada del pecado sexual, y dedicada a amar a los santos. Las relaciones santas entre miembros y ministros no es un tema menor. No es simplemente moralidad elevada. Es parte del plan de Dios para la iglesia. Para agradar a Dios y gozarnos en El, debemos tener una comunión obediente. Para deleitarnos en el Señor, debemos desarrollar relaciones piadosas con quienes nos presiden.

Un poco de historia: según Hechos 17:1-10, Pablo y Silas predicaron el Evangelio en Tesalónica por espacio de tres semanas. Algunos judíos y varios griegos piadosos creyeron en el Señor conformando la iglesia en la ciudad. Pero algunos judíos incrédulos alteraron la ciudad contra los misioneros y contra Jasón quien les hospedaba. Fueron apresados; liberados mediante el pago de una fianza; e inmediatamente conducidos fuera de la ciudad. El punto es que los misioneros tuvieron que dejar la iglesia en forma abrupta, ¿y ahora quién podría conducirla? En respuesta a esta necesidad, Pablo hace un llamado a la iglesia a “reconocer” como líderes espirituales, a aquellos hermanos que trabajan, presiden y amonestan. Todavía no pide que los encomienden al pastorado, o los envíen al campo misionero, sino que los reconozcan, los respeten y los aprecien por causa de su servicio.

Prioridad: el plan de Dios para la fundación de iglesias exige el establecimiento de liderazgo espiritual. Los misioneros hacían tres cosas:

1.-Predicaban el Evangelio.

2.-Hacían discípulos.

3.-Establecían pastores.

Y después de anunciar el Evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio, y a Antioquía, confirmando el ánimo de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe (…) y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído” (Hechos 14.21-23). ¡En la obra misionera, el establecimiento del liderazgo piadoso es una prioridad!

Noten que Pablo usa la forma plural (“Los que trabajan…”) para describirlos. Esto nos confirma la idea de que a pesar de ser joven, la iglesia en Tesalónica tenía varios líderes potenciales entre sus filas. Este es otro texto que comprueba que la pluralidad pastoral o de liderazgo en las iglesias, era el ideal de los misioneros. El único ejemplo de liderazgo unipersonal que tenemos en el Nuevo Testamento es Diótrefes. Y es un muy mal ejemplo. Juan nos cuenta que este hombre se enamoró del liderazgo. Comenzó a señorear y no a servir; a mandar sin amar. Y el liderazgo unipersonal, para un ser humano redimido pero aún caído, es un caldo de cultivo para el pecado.

Por eso, Pablo no le pide a la iglesia que reconozca, respete y aprecie a cualquier hermano, sino solamente a:

a.-Los que trabajan. El participio “trabajan” (kopiao) implica un azote o golpe. Con el tiempo se usó para describir un trabajo pesado, duro, agotador, insalubre. Los líderes siervos trabajan hasta el cansancio. La iglesia debe reconocer y apreciar a aquellos hermanos que trabajan incansablemente en la obra del Señor. En resumen: Los pastores y líderes espirituales deben proclamar el Evangelio (2° Timoteo 4:5); enseñar la Palabra de Dios (1° Timoteo 3:2); estudiarla con diligencia (2° Timoteo 2:15); aconsejar y amonestar a las ovejas (Colosenses 1:28); gobernar los asuntos de la iglesia (1° Timoteo 5:17); impartir disciplina al descarriado (1° Corintios 5); restaurar al caído (Gálatas 6:1); cuidar y gobernar su propia familia (1° Timoteo 3:4); proteger a la iglesia de la falsa doctrina (Tito 1:9); y de los falsos maestros (Tito 1:10); modelar piedad (1° Timoteo 4:12); equipar a los santos (Efesios 4:11); entrenar futuros pastores (2° Timoteo 2:2) y todo esto en un clima de aflicciones (2° Timoteo 1:8); penalidades (2° Timoteo 2:9); y persecuciones (2° Timoteo 3:12) por el Evangelio.

Cuando alguien dice “anhelar” este tipo de trabajo, hay una de tres posibilidades: 1.-) Es llamado por Dios al ministerio pastoral. 2.-) Tiene un concepto “Youtube o conferencia” de la obra. 3.-) Está completamente loco.

b.-Los líderes siervos presiden (conductores, no dictadores). El participio traducido “Presiden” (proistemi), significa “estar de pie ante”. De allí el concepto de dirigir grupos. En Hechos 27:11 se usa para describir al timonel que pilotea un barco, que lo guía, lo conduce y define el rumbo. El tiempo presente, nos enseña que los líderes no pueden dejar de conducir a la iglesia con la Palabra de Dios. Dios sabe que precisamos conducción. Las ovejas de Dios somos como el universo: ¡tendemos al desorden! Un hogar sin liderazgo amoroso, será un caos; una escuela, una empresa, sin conducción será un desorden. ¡Sin liderazgo bíblico y espiritual, como en tiempo de los jueces, las ovejas haremos lo que bien nos parezca! La palabra traducida “Señor” (kurios) significa “amo, dueño”. Se usaba para describir a alguien que tenía la mayor autoridad. La autoridad de los líderes comienza y culmina con la Palabra del Señor. No hay gobierno espiritual que esté sobre la autoridad de la Palabra. ¡La de los ministros, es una autoridad delegada por el Señor!

Los pastores y líderes espirituales debe asumir que trabajan bajo la autoridad del Príncipe de los pastores. En 1° Pedro 5:3-4 dice: “...no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”. La frase “el Príncipe de los pastores” (arquipoimen), significa “el jefe de los pastores”. Ellos tienen un jefe en los cielos que vuelve a pedirles cuenta en cualquier momento. Ellos son administradores, no dueños.

Pastores, líderes, siervos piensen esto: fuimos elegidos por el Señor (Efesios 1:4); fuimos llamados y salvados por el Señor (Efesios 2:8-9); luego fuimos puestos en el ministerio por el Señor (Efesios 4:11-12); ahora debemos cuidar de las ovejas del Señor (1° Pedro 5:1-4); las cuáles fueron compradas a precio de la sangre del Señor (Hechos 20:26-28).

c.-Instruyen. El participio traducido “Amonestan” (noutheteo), significa “poner en la mente”, y lleva las ideas de “instruir, enseñar, amonestar, aconsejar”. La idea es: poner algún principio de la Palabra de Dios en los pensamientos de los hermanos. Esto se hace a través de la enseñanza pública o de la consejería personal. Se trata de enseñar la verdad de Dios, y no de endulzar el oído con mensajes terapéuticos o entretenidos. Pablo le advirtió a Timoteo: “Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina” (2° Timoteo 4.3). ¡La doctrina se sufre! La instrucción bíblica es como una vacuna, duele el pinchazo, pero los efectos del mismo son saludables. Porque la instrucción bíblica es la vacuna que Dios usa para erradicar del cuerpo de Cristo, el virus del pecado. El tiempo presente, nos enseña que los líderes no pueden dejar de instruir con la Palabra a las personas. Pablo llamó solemnemente a Timoteo a cumplir su rol de predicador incansable: “Que prediques la Palabra; que insistas a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2° Timoteo 4:2).

¿Es tan importante? Totalmente. Creemos en la “suficiencia de las Escrituras”. Esto significa que en las manos omnipotentes y soberanas del Señor, su Palabra es suficiente para suplir cualquier necesidad espiritual de los oyentes que la creen y la obedecen en el poder del Espíritu Santo. La Palabra es suficiente para salvar a los creyentes. En 1° Corintios 1:21 se nos dice que “agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. La fe que salva, el don de Dios más precioso para los pecadores, no crece en el vacío, sino al oír la Palabra. La Palabra es suficiente para santificar a los redimidos. En Juan 17:17, Jesús oró al Padre: “Santifícalos en tú verdad, tú Palabra es verdad”. Y para satisfacer sus almas: “Dichosos los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”. La Palabra es poderosa para salvar al incrédulo y santificar a la Iglesia. ¿Qué otra cosa buscamos en la iglesia? Si bien la instrucción es una responsabilidad de los padres hacia sus hijos (Efesios 6:4) y de unos a otros (Colosenses 3:16). ¡Animemos a los hermanos que nos presiden a ser hombres que estudian, experimentan y enseñan la Palabra! No queremos ministros que nos entretengan, sino que nos enseñen a glorificar a dios guardando las Escrituras.

 

II.-Las responsabilidades de las ovejas con los pastores (1° Tesalonicenses 5:13.a).

1.-Reconocerlos. El verbo traducido “Reconozcáis” significa “conocer”. En este contexto significa: “reconocer, o darse cuenta del valor que tienen”. El tiempo perfecto habla de una acción pasada con efectos que continúan en el presente. ¡Debemos reconocer el valor que tienen los ministros y valorarlos siempre! ¿Por qué apreciarlos? ¡Porque los líderes espirituales son un regalo de Cristo para su Iglesia!

Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros pastores y maestros”. El verbo Constituyó” signfica “dar, regalar” misioneros, pastores-maestros; son un regalo de Cristo para la Iglesia. Sin duda, los creyentes debemos apreciar y valorar a nuestros líderes. Pero ¿A qué tipo de líderes? “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe” (Hebreos 13:7). Sólo aquellos cuyo mensaje sea digno de recordar, cuya conducta sea digna de considerar y cuya fidelidad y confianza en Dios a través de los años, sea digna de Imitar. Sólo a ellos. Liderazgo sin amor y piedad es manipulación. ¡Pero un liderazgo bíblico y ejemplar es una bendición de Dios!

2.-Respetarlos. La frase “Que los tengáis en mucha estima” (hegeomai huper ek perissou), significa “que consideren darles una estima superabundante”. La Nueva Traducción Viviente traduce: “Ténganles mucho respeto”. La Nueva Versión Internacional: “Ténganlos en alta estima” ¿Es esa tu actitud hacia ellos?

Una forma de respetar a los ministros es sujetándonos a su ministerio. En Hebreos 13:17 leemos: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. ¿Es mi actitud? ¿Por qué? ¡Porque ellos son los que van a dar cuentas a Dios por el cuidado espiritual que dieron a su iglesia! ¿Para qué? Para que puedan hacer el ministerio con una actitud alegre, y no con un corazón quejoso. ¿Por qué? ¡Porque un pastor amargado, cansado, y resentido con las ovejas, no será de provecho para nadie! Así como los pastores espirituales tendrán que dar cuentas a Dios respecto de cómo cuidaron a la iglesia; así también las ovejas deberán rendir cuentas al Señor, respecto de la forma en que trataron a sus pastores.

¿Cómo respetarlos? Busca el consejo de ellos. Déjate enseñar, amonestar, corregir por ellos. Sé obediente al consejo. No los calumnies. No hables mal de ellos. No te burles. No los ofendas. Toma nota de lo que dicen.

3.-Amarlos. Tan alta es la estima que la iglesia debe tener por sus líderes, que se manda expresarla en amor. ¡No sólo debemos apreciar y respetar a nuestros líderes espirituales, sino que también debemos amarlos! El respeto se demuestra mediante un trato amoroso y no simplemente como la sujeción de un súbdito a su jefe. ¿De qué sirve la obediencia sin amor? Piensen en la relación padre-hijo. ¡La iglesia debe dar su aprecio, respeto, amor y sumisión sólo a aquellos líderes que trabajan en la obra!

Cierre y aplicación final. La gente no confía en las instituciones, porque no confía en su liderazgo. Esta tendencia suele trasladarse a la Iglesia. ¡Pero cuando los líderes y los miembros, cumplen sus responsabilidades, Dios es glorificado en la Iglesia! ¡Hermanos, vivan en paz! ¡Procuren vivir en armonía! ¡No peleen! ¡Haya paz! El cumplimiento de esta exhortación es el resultado inmediato de obedecer todas las instrucciones anteriores. Si buscamos la causa subyacente de la división, es que miembros y/o ministros desobedecen estos mandatos. La paz desaparece de la iglesia cuando los miembros no respetan, ni aprecian, ni aman a los que los presiden. La paz desaparece de la iglesia cuando aparecen la crítica y la murmuración contra los que presiden la iglesia. La paz desaparece de la iglesia cuando los ministros no trabajan, no conducen y no instruyen con la Palabra. Los cristianos somos llamados a “estar en paz con todos los hombres”; ¡cuánto más en la iglesia del Señor!

Tenemos un Dios de paz (Romanos 16:20); a Cristo que nos hizo estar en paz con El (Colosenses 1:21) y nos dió su paz; un Espíritu que produce paz. Cristo calificó al verdadero creyente como un “dichoso pacificador” (Mateo 5:9). ¡Busca la paz y promueve la paz!

Al Evangelio se lo describe como “el mensaje de la paz” porque anuncia que a través de la fe en Cristo y del arrepentimiento de pecados, el pecador enemigo de Dios, puede gozar de una relación armoniosa con Dios. Cristo vivió 33 años demostrando tener justicia perfecta. Decidió “morir” en lugar de los injustos, sufriendo el castigo que nuestros pecados merecían. Se hizo maldición. Sufrió la ira del Padre. Fue tratado como si fuera el culpable de todas nuestras maldades. Dios castigó los pecados de su pueblo, en su cuerpo, sobre el madero. Pero, vindicando su justicia, Dios le resucitó de entre los muertos como el mismo Jesús lo hubo anticipado y como lo confirma la tumba vacía. De ese modo el justo, murió por los injustos, y ofrece dar su justicia a todo pecador que se vuelva de su pecado, confíe en la obra de Cristo, y decida vivir y si es necesario, morir por El. Sus demandas son: “arrepentíos y creed el evangelio”. ¡Te ruego que dejes tú pecado y te vuelvas a Jesús!

 

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