El día 18/11/1978, el mundo contempló estupefacto los 912 cuerpos de los seguidores del pastor pentecostal Jim Jones que yacían sin vida, por el efecto del veneno. Por años, este lobo mostró su piel de “oveja piadosa”. Luchó contra el racismo. Sacaba jóvenes de las drogas. Pero después de su muerte, se comprobó que era un abusador de mujeres; que era violento con los desobedientes; que se rebeló contra las iglesias; que dejó de predicar la Biblia, y que sólo estaba motivado por su orgullo. ¡Era un ser inmoral, insubordinado e irreverente!

La apostasía es el lento proceso mediante el cual, las personas se apartan de la fe que alguna vez profesaron. La particularidad de la apostasía -y que la hace tan peligrosa-, es que se da dentro del seno de la iglesia (Judas vs. 4, 12). El propósito de la carta de Judas: exhortarnos a defender la verdad (Judas v. 3); darnos herramientas para que podamos descubrir a los mentirosos. Judas describe a esos hombres para que sepamos reconocerlos. (Judas vs. 4, 8, 10, 11, 12, 14, 16, 19).

La apostasía es el lento proceso mediante el cual las personas se apartan de la fe que alguna vez profesaron.

Tomando el lenguaje de la parábola del sembrador: son personas que oyen la Palabra, la reciben con gozo, “creen” por poco tiempo, pero luego, sea por la acción del diablo, la persecución, o los afanes, se apartan. Ellos han recibido la palabra escrita, pero no la palabra viva; la semilla, pero no el fruto. La luz, pero no la vida.

 

Pocos años antes de la redacción de esta carta de Judas, Pedro escribió: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras” (2da. Pedro 2:1).

¡Cuando Judas escribió su carta, la apostasía anunciada por Pedro, ya se había infiltrado en muchas iglesias!

Pocos años antes de la redacción de esta carta, Pablo escribió: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1era. Timoteo 4:1).

 Cuando Judas escribió su carta, la apostasía profetizada por Pablo ya se había infiltrado en muchas iglesias.

La apostasía es el lento proceso mediante el cual las personas se apartan de la fe que alguna vez profesaron.

La apostasía es muy, muy dañina porque es un mal que se da dentro del seno de la iglesia. (Vs. 4,12).

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