La paradójica historia muestra que cuanto más se ha perseguido a la Iglesia, mayor ha sido su pureza y poder. ¡La de Esmirna es una de las dos Iglesias (junto con la Iglesia en Filadelfia) que no recibe reprensión de parte de Jesús! Los creyentes de Esmirna eran calumniados y entregados a las autoridades romanas por un grupo de judíos apóstatas a quienes Juan describe en v. 9 como: “La sinagoga de Satanás”. A esto debemos agregar el hecho de que la ciudad era ferviente en su culto al Emperador y que los cristianos, por su negativa a adorar al César, eran expuestos a la pérdida de sus bienes, empleos, libertad y, más tarde, sus propias vidas. Por si fuera poco, Jesús les plantea un panorama oscuro: “Vas a padecer”, “Algunos de vosotros irán a la cárcel” (v.10), pero el Señor de la Iglesia se acerca y anima a su manada pequeña y sufriente con esta carta. Les dice: “Yo conozco y controlo tus sufrimientos; sé fiel hasta la muerte y serás recompensado”.

Cuando Juan escribe este libro, Domiciano, el sangriento perseguidor de los cristianos, era el emperador de turno. Juan estaba desterrado en Patmos. El resto de los apóstoles muertos. Las iglesias estaban perdiendo su primer amor, tolerando el pecado, haciendo concesiones con el mundo, perdiendo poder y oportunidades. ¡Por eso, la primera visión que Juan recibe describe el ministerio del Señor glorificado para con sus iglesias! ¡A pesar del aparente silencio en los cielos, el Señor Jesucristo no ha abandonado a sus siervos e iglesias! ¡Este libro fue revelado para Consolar a las Iglesias Perseguidas, y para Confrontar a las Iglesias Dormidas, mostrando el triunfo de la soberanía del Señor por sobre todas las cosas! ¡Todo termina con Cristo en gloria! 

Si Dios te mostrara el futuro y de esa manera te enteraras de que vas a morir a los 95 años, pregunto: A pesar de las amenazas ambientales, el terrorismo y las noticias policiales, ¿No vivirías más tranquilo? Asimismo, si a través de este libro, te enteras de que tu futuro será glorioso, que compartirás la gloria con el Señor y sus santos, pregunto: A pesar de las pruebas, el pecado y la apostasía, ¿No vivirás más tranquilo? ¡¡Apocalipsis narra el triunfo de la soberanía del Señor!! ¡¡Leerlo y creerlo nos ayudará a vivir más tranquilos!!

¡¡Apocalipsis narra el triunfo de la soberanía del Señor!! ¡¡Leerlo y creerlo nos ayudará a vivir más tranquilos!! Los destinatarios de esta profecía no vivían muy tranquilos. Cuando Juan escribe este libro, 96 d.C., Domiciano, el sangriento perseguidor de los cristianos, era el emperador romano de turno. Juan estaba desterrado en una isla carcelaria, en Patmos. El resto de los apóstoles ya estaban con el Señor. ¡Así que el futuro era Oscuro! ¡Pero en medio de la densa oscuridad en la que estaba la iglesia, Dios le da a Juan la luz brillante de este libro!

Introducción

Algo importante que debemos notar es que: “Venido el mes séptimo, los hijos de Israel estaban en sus ciudades” (7:73). Este dato no es un tema menor porque significaba que los muros habían sido reconstruidos. Recordemos como comienza el informe que le dan a Nehemías sus hermanos: “y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.” (1:3)

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