El profeta Joel predijo una invasión de langostas como juicio por el pecado de Israel, a la cual llamó “El día del Señor”. El “día del Señor” es un período en el cual Dios revela su santidad, ejecutando juicio sobre pecado. La Biblia dice que cuando Cristo regrese por su pueblo, ejecutará su juicio sobre todos los que le rechazaron. Por eso, tal como hemos visto, “El día del Señor”, por un lado, será inesperado y destructivo para los incrédulos (1era. Tesalonicenses 5:1-3); pero por el otro, que será un evento anhelado y gozoso, para todos los creyentes (1era. Tesalonicenses 5:4-5). Sobre esta base, Pablo nos exhorta (1era. Tesalonicenses 5:6-8: debemos prepararnos para su venida), nos da esperanza (1era. Tesalonicenses 5:9-10: no fuimos puestos para ira sino para alcanzar salvación) y nos llama a la mutua edificación (1era. Tesalonicenses 5:11: debemos edificarnos unos a otros).

 

El “día del Señor” es un período de tiempo en el cual Dios revela su santidad ejecutando juicio sobre pecado. La Biblia dice que cuando Cristo regrese por su pueblo, ejecutará su juicio sobre todos los que le rechazaron. Por 2da. Tesalonicenses 2:1-2, sabemos que unos falsos maestros enseñaron en la iglesia que el día del Señor ya había llegado. En 1era. Tesalonicenses 5:1, vemos que existían dudas en cuanto al tiempo de su venida. ¿Cuándo será su venida? En 1era. Tesalonicenses 5:4, la duda radicaba en cuanto a si la iglesia sufriría o no la ira de aquél día. ¿La iglesia sufrirá la ira asociada a este día? “El día del Señor será inesperado y terrible para los incrédulos (1era. Tesalonicenses 5:1-3); pero para los creyentes, es un evento esperado y gozoso (1era. Tesalonicenses 5:4-5) ¡La profecía no fue dada para poner fechas, sino para formar el carácter!

La Iglesia del siglo I se caracterizó por el amor fraternal. Aún el escéptico Luciano de Samosata, a principios del siglo II escribió: “Es increíble ver el fervor con que la gente de esa religión (cristianos) se ayudan unos a otros en sus necesidades; no retienen nada para sí mismos; su primer legislador (Jesucristo) les ha hecho creer que todos ellos son hermanos”. Lamentablemente, los cristianos no siempre conseguimos esta reputación. Aunque sabemos que, según 1era. Corintios 13:1-3, sin amor, mis capacidades, conocimientos y donaciones, no son nada, y no sirven para nada, tenemos la fama de ser personas hipócritas, desunidas, y peor, indiferentes.

La iglesia en Tesalónica, tenía algunas inquietudes respecto de los hermanos que habían muerto en el Señor. Por este texto inferimos que algunas de esas preguntas serían: “Los muertos en Cristo, ¿participarán de la segunda venida a la Tierra? ¿Tendrán cuerpo o sólo alma? ¿Dónde están ellos ahora? ¿Los volveremos a ver algún día? Pablo responde, pero no con el propósito de dar una cátedra de escatología, sino para que nos consolemos unos a otros con esta esperanza. El pasaje no tiene un propósito intelectual, sino pastoral. La profecía no nos fue dada para fomentar la curiosidad, sino para formar a Cristo en nosotros.

 

En este pasaje veremos con claridad que al Dios de la Biblia, sí le importa lo que hacemos con nuestros cuerpos. ¡La cultura en Tesalónica era más depravada aún que la nuestra! Ellos no tenían una tradición cristiana que pudiese refrenar las manifestaciones groseras de inmoralidad, y al parecer, tampoco tenían leyes civiles para reprimirlas. De hecho, en la religión oficial de la ciudad, se practicaba la prostitución ritual y las orgías cúlticas. Por eso, para los tesalonicenses, el pecado sexual era usual y tolerable. No se veía como algo malo o pecaminoso. ¡La fornicación era parte de la religión, la política, la vida familiar, civil y laboral! Sin duda, muchos de los convertidos en Tesalónica tendrían la tendencia a volver a sus prácticas inmorales antiguas!

Información de contacto

Alfredo Guido 3468, Carapachay
Argentina.
Tel.: +54 921988655 info@ibmcarapachay.org.ar

Redes Sociales

Contacto

Nombre y Apellido
Teléfono
Email
Ciudad
Consulta